Carlos GIL ZAMORA
Analista cultural

Feminización

Hace un buen rato que se va notando en casi todos los ámbitos culturales una manifiesta feminización. En un síntoma de los tiempos, la plasmación de una realidad que en actividades artísticas han estado arraigadas de manera implícita. Hay oficios en diferentes rubros culturales donde la prevalencia de mujeres en toda la cadena de valor es bastante clara, efectiva y superlativa en cuanto a resultados. Repasando los Premios Nacionales en diversas categorías, tanto desde el Gobierno español como desde la Generalitat de Catalunya, se nota un porcentaje muy elevado de mujeres premiadas. Si se siguen los premios importantes en los certámenes cinematográficos esta normalización de mujeres en los primeros lugares del palmarés viene siendo algo que ya no provoca comentario.

En los teatros de las capitales de Hegoalde, hay un empate a dos al frente de sus direcciones. Si en la danza la presencia de mujeres en todo el escalafón ha sido más habitual, ahora mismo en las artes escénicas hay una explosión de dramaturgas, directoras de escena, escenógrafas que copan un amplio porcentaje de las programaciones bastante superior al de otros tiempos cercanos.

Quizás debamos realizar estudios más pormenorizados para detectar si esta feminización comporta cambios en las formas y los contenidos de lo que se produce, o estamos ante una variante lógica, una magnífica evolución que se compadece de una manera orgánica con lo que sucede en el resto de la sociedad, pero todavía es pronto para que se pueda calificar de una auténtica revolución.