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La extrema derecha salva a Barnier de la censura por su «déficit democrático»

Tan solo dos días antes de que presente su presupuesto para 2025, la extrema derecha de Marine Le Pen salvó con su abstención al Gobierno de Michel Barnier, que no dispone de mayoría absoluta, de la moción de censura presentada por la izquierda francesa por el «déficit democrático» en el que está asentado.

Barnier replica a Faure tras su defensa de la moción de censura.
Barnier replica a Faure tras su defensa de la moción de censura. (Vicent ISORE | CONTACTO)

El Gobierno del primer ministro francés, el conservador Michel Barnier, superó ayer su primera moción de censura, presentada por el Nuevo Frente Popular (NFP), gracias a la abstención de los diputados de la extrema derecha.

La moción solo fue votada por 197 diputados de los 577 que tiene la Asamblea Nacional francesa, lejos de la mayoría absoluta que hubiera hecho caer al Ejecutivo nombrado por Macron hace poco más de un mes pese a la victoria de la izquierda en las elecciones del 7 de julio.

«El suyo es el Gobierno de un partido destruido, apoyado por otro partido que fue derrotado tres veces en un mes y que se sostiene gracias a la extrema derecha, que fue rechazada por dos tercios de los franceses», aseguró el líder del Partido Socialista (PS), Olivier Faure, encargado de presentar la moción de censura basada en el «déficit democrático» del Ejecutivo. «Usted nunca debería haber estado delante de mí ni haberse sentado en estos escaños con un Gobierno que nunca debería haber sido nombrado», dijo.

«ORIENTACIONES POLÍTICAS»

El NFP justificó su moción de censura en la decisión del presidente, Emmanuel Macron, de no nombrar a su candidata a primera ministra, la economista Lucie Castets, y en las «orientaciones políticas» del nuevo Ejecutivo, que busca recrudecer la política migratoria y recortar el gasto público.

En la presentación de la moción, Faure criticó la línea de Gobierno avanzada por Barnier, que pretende reconducir las finanzas públicas con 40.000 millones de euros de recortes y 20.000 millones de ingresos suplementarios con subidas de impuestos a los más ricos, «una cortina de humo (...) En realidad pagarán las clases medias con subidas de tasas y con recortes de servicios», aseguró Faure.

La coalición de izquierdas, mayoritaria en la Asamblea Nacional con 193 votos, solo logró atraer a cuatro diputados. Pero no la apoyaron los dos partidos que sostienen a Barnier ni los 166 macronistas y los 47 de la derecha moderada, ni, sobre todo, los 142 de la extrema derecha de Marine Le Pen, que fueron decisivos.

El partido de Le Pen, el más votado en julio, aunque el tercero en número de diputados, alertó de que su apoyo será «exigente» y no descartó presentar en el futuro su propia censura. Pero aseguró que tomaba una decisión «responsable» para no contribuir más al «desgobierno» del país.

Barnier superó así un obstáculo antes de presentar mañana su proyecto de presupuesto, que será el auténtico termómetro del apoyo con el que cuenta en la Cámara.

Alertó de la delicada situación presupuestaria y pidió «responsabilidad» a los partidos. Lamentó que la izquierda quiera censurar a su Gobierno a priori, antes de que empiece a actuar y defendió que, aunque sin mayoría absoluta, es el grupo con más apoyos, ya que suma unos 200 diputados, entre macronistas y la derecha tradicional. «Sé que tengo una mayoría relativa, pero es la menos relativa de todas», dijo.



La Asamblea no debatirá la reprobación de Macron

El plenario de la Asamblea Nacional francesa no debatirá la propuesta para destituir al presidente, Emmanuel Macron, presentada por todos los diputados de La Francia Insumisa (LFI) y algunos comunistas y ecologistas, pero de la que se desmarcó el Partido Socialista, después de que la conferencia de presidentes de grupos parlamentarios acordara paralizar el procedimiento.

La propuesta, presentada en respuesta al rechazo de Macron a nombrar un primer ministro de izquierda pese a la victoria electoral del Nuevo Frente Popular (NFP) recibió los votos en contra de los presidentes de los grupos vinculados al macronismo, de los conservadores de Los Republicanos (LR) y de la rama conservadora aliada a la extrema derecha de Marine Le Pen. La propia Le Pen se abstuvo, cuando su voto a favor podía haber modificado el resultado de la votación.

«Es Le Pen quien ha salvado a Emmanuel Macron del procedimiento de destitución», se quejó Mathilde Panot, presidenta del grupo parlamentario de LFI.GARA