Gato
Prefiere para rascarse el lomo o el morrillo determinados cedés, sobre todo uno de Pierre Boulez en el que dirige obras propias y también de Schoenberg, Varese, Berg o Berio: la flor y nata de la música atonal, dodecafónica y serial; pero es que otro de los que elige para restregarse contiene obras de Giorgi Ligeti.
He cambiado los cedés de sitio, y el tío vuelve a elegir los mismos para rascarse, y eso que yo soy más de guitarrazos y distorsiones rockeras. Hablo, claro, de mi gato Paco, que muestra una indudable querencia por la música con aristas, como lo es sin duda la de estos vanguardistas músicos.
No se puede decir que tenga arista alguna la música de su tercer disco favorito: “Música callada”, del gran Frederic Mompou. Convivo con un gato fieramente rupturista con arrebatos cada vez más frecuentes de despojamiento minimalista cuasi místico. Lamento que sus gustos literarios no sean tan exigentes, ya que de entre las inestables torres de libros que crecen en el suelo de casa prefiere restregarse sencillamente con esos volúmenes encuadernados en tapa dura, independientemente del autor, como uno de esos tantísimos lectores que elijen la cara dura de los bestsellers para rascarse, allá ellos y sus picores.

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