El cine y la navidad

Recuerdo que de pequeño ir al cine en Navidad era una de esas experiencias llenas de magia que quedaban en la memoria. No solo se trataba de ver una película, sino de vivir una especie de ritual donde se combinaban la emoción del estreno, la calidez de la familia y el espíritu festivo de la temporada. Es cierto que la película era casi lo de menos, pero fue un lujo haber podido visionar títulos como “Solo en casa”, “Pesadilla antes de Navidad” o “Los Gremlins”. Me surgen serias dudas de si este tipo de rituales familiares hoy en día suceden; siento una profunda tristeza.
Digo esto ya que “Red One” prometía ser una de esas películas en las que las familias acuden en masa a las salas y disfrutan de un entretenimiento con aroma navideño de primer nivel -no entiendo la razón de estrenarla en noviembre-, pero nada más lejos de la realidad; esta megaproducción es muy decepcionante, no funciona ni como comedia navideña para toda la familia ni como película de acción para adultos.
Este cóctel entre buddy movie y película de Navidad no encuentra su tono en ningún momento.
Se podría decir que es una fábula navideña que en un principio como comedia funciona bastante bien, pero un desfile de personajes secundarios innecesarios y un despliegue excesivo de efectos visuales saturan la propuesta. Si tal vez hubiera tomado el camino de la auto-parodia podríamos haber presenciado algo aceptable, pero se toma tan en serio a sí misma que se vuelve absurda.
Un guion muy flojo y predecible, un uso de la comedia muy insípido y exceso de CGI son sus principales problemas. Es un despliegue de efectos especiales vacíos, que no ha sabido definir ni a quién va dirigido ni qué mensaje quiere transmitir.

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