Informes de la ONU y HRW detallan más actos de genocido de Israel
Sendos informes de un comité de la ONU y de la organización HRW añadieron más evidencias de que Israel está cometiendo actos de genocidio, crímenes de guerra y limpieza étnica en Gaza, con el uso del hambre como arma de guerra, la destrucción masiva y el desplazamiento forzoso de la población con la intención de hacerlo permanente.

Los métodos que está empleando Israel en Gaza son «acordes con las características del genocidio» y está utilizando el hambre como arma de guerra para infligir castigos colectivos a la población palestina, concluye el informe del Comité especial de la ONU para investigar las prácticas israelíes que dañan los derechos humanos del pueblo palestino y otros árabes en los territorios ocupados -organismo creado en 1968-, sumándose a las denuncias generales de organismos internacionales, organizaciones de derechos humanos y varios Estados.
El informe se entregará el lunes a la Asamblea General de la ONU y coincide con los argumentos de la Corte Internacional de Justicia y de varios relatores que vienen denunciando un genocidio en Gaza.
El adelanto hecho público ayer contiene abundantes acusaciones, como «los ataques intencionados a civiles y trabajadores humanitarios» en desprecio a los llamamientos de la ONU, las resoluciones del Consejo de Seguridad y las órdenes vinculantes de la Corte Internacional de Justicia.
Recuerda, por ejemplo, que miembros del Gobierno israelí «han apoyado públicamente políticas para privar a los palestinos de puras necesidades vitales: agua, comida y combustible» en declaraciones a las que han seguido acciones como «la interferencia ilegal y sistemática de la ayuda humanitaria».
Detalla que a principios de 2024 Israel había arrojado sobre Gaza 25.000 toneladas de explosivos, «equivalentes a dos bombas nucleares», y eso, sin contar las pérdidas humanas, destrozó el sistema de agua y alcantarillado, devastó la agricultura y contaminó el medio ambiente, «una mezcla letal de crisis que infligirán un enorme daño en las generaciones venideras». Asimismo, denuncia el desprecio de Israel a distinguir entre civiles y combatientes, la censura sobre la prensa, la supresión de la disidencia, el ataque a los periodistas y las campañas de desinformación. También cree que es clara «su estrategia para socavar la labor vital de la ONU y desmantelar el orden legal internacional».
Finalmente, recuerda la obligación de los Estados miembros de la ONU de garantizar que Israel rinde cuentas, ante el riesgo de sentar «un peligroso precedente».
La publicación del informe del comité de la ONU coincidió con otro de Human Rights Watch (HRW) que acusa a Israel de cometer crímenes de guerra y contra la humanidad por el desplazamiento masivo y deliberado de civiles palestinos en la Franja de Gaza.
El documento precisa que la ofensiva israelí ha provocado el desplazamiento de 1,9 millones de palestinos, el 90% de la población del enclave, y una enorme destrucción en gran parte de la Franja.
Recuerda las demoliciones controladas y deliberadas de viviendas y otras infraestructuras civiles que han llevado a cabo las tropas israelíes, incluidas zonas en las que está creando «zonas tapón» y «corredores de seguridad», que pueden implicar el desplazamiento permanente de los palestinos que vivían en las mismas, lo que viola las leyes de la guerra.
«La magnitud de la destrucción sugiere una intención de desplazar permanentemente a muchas personas» -corroborada por declaraciones de sus líderes-, señaló la ONG, que recuerda que Israel ya ha negado el derecho al retorno de los refugiados palestinos y sus descendientes durante casi ocho décadas. Este desplazamiento forzado, generalizado, sistemático y parte de una política de Estado constituye «crímenes contra la humanidad», concluye, advirtiendo de acciones de limpieza étnica. «Nadie puede negar los crímenes atroces que el Ejército israelí está cometiendo contra los palestinos en Gaza», recalcó Nadia Hardman, investigadora de la organización, que subrayó que «la transferencia de armas y asistencia adicionales a Israel por parte de EEUU, Alemania y otros países es un cheque en blanco para más atrocidades y los pone cada vez más en riesgo de ser cómplices». Pese a todas las evidencias, tanto Israel como EEUU se apresuraron ayer a descalificar los informes como «infundados» y «falsos».
Entre estas atrocidades, Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció también que las autoridades israelíes han bloqueado la evacuación desde la Franja de ocho niños a un hospital de Jordania, entre ellos un menor de dos años con amputaciones en ambas piernas. Israel solo ha autorizado seis de las 32 salidas solicitadas por MSF en los últimos meses y la OMS estima que al menos 14.000 personas necesitan salir de Gaza para recibir algún tratamiento.
En los bombardeos perpetrados el miércoles y ayer por la mañana a lo largo de todo el enclave palestino, Israel mató a al menos una treintena de personas más. El ataque más letal tuvo lugar en la localidad de Jan Yunis, en el sur, contra una residencia familiar, que mató a al menos ocho personas.
Los ataques se ceban con la Defensa Civil libanesa
Al menos 39 personas murieron y otras 73 resultaron heridas ayer en ataques de Israel contra diferentes puntos de Líbano, especialmente en las regiones del centro y del sur del país. Seis de esas víctimas mortales, cuatro de ellas paramédicos, se registraron en un ataque a un puesto de Defensa Civil, en la localidad de Arab Salim, en el sur del país. También redujo a escombros un edificio de este organismo en Balbeek, donde mató a otra docena de personas. Otras 16 murieron en la provincia central de Monte Líbano, y cinco más en la región meridional de Nabatiyeh, una de las zonas más castigadas en el último año. Israel perpetró al menos 115 ataques aéreos en todo el país en 24 horas, y de madrugada había bombardeado los barrios del sur de Beirut. Desde octubre del año pasado, ha matado 3.386 personas, entre ellas 220 menores de edad y 192 trabajadores sanitarios.GARA
Al menos 15 personas muertas en un bombardeo israelí contra Siria
El Ejército de Israel mató ayer a 15 personas e hirió a otras 16, en un ataque a la capital de Siria, Damasco, y sus alrededores, apenas unas horas después de que las fuerzas sirias derribaran un dron de reconocimiento en los alrededores de la ciudad de Homs. El Ministerio de Defensa sirio señaló que Israel atacó varios edificios residenciales en el barrio de Maze y en la localidad de Qudsaya, cerca de la capital, y que entre las víctimas había varios niños. El balance de víctimas era provisional y el Ministerio no descartó que el número de fallecidos aumentara. Además, los ataques provocaron grandes daños materiales. Según el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, los muertos fueron 17; en Qudsaya, se contabilizaron diez personas «no identificadas» en los primeros momentos, mientras que en Maze murieron tres civiles, dos milicianos proiraníes extranjeros y otras dos personas no identificadas.
El Ejército de Israel reconoció haber atacado territorio sirio, y aseguró que se trataba de «varios edificios militares» y sedes del grupo palestino Yihad Islámica. Durante las últimas semanas, Israel ha perpetrado varios ataques aéreos en territorio sirio argumentando que actúa para evitar la entrega de armas a Hizbulah desde Siria. Tras el ataque de ayer describió a la Yihad Islámica, como «otra rama de Irán en Oriente Próximo», que apoya también al partido-milicia chií Hizbulah, y que cuenta con la protección del régimen sirio, y amenazó con «seguir actuando contra Yihad Islámica allá donde sea necesario».
El pasado martes, también Estados Unidos bombardeó Siria, afirmando en ese caso que su objetivo era«una instalación de almacenamiento de armas y de logística de un grupo respaldado por Irán en Siria», en respuesta a un reciente ataque contra personal estadounidense de la Base de Patrullaje Shaddadi (noreste de Siria), que no detalló cuándo se produjo ni si hubo víctimas o daños en las instalaciones. «Los ataques contra el personal estadounidense, las fuerzas asociadas y las instalaciones no serán tolerados y nos reservamos el derecho de defendernos», advirtió el general Michael Erik Kurilla, comandante del Centcom. GARA

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