Arnaitz GORRITI
EUROLIGA

Solo la reacción del tercer cuarto dignifica otro desastre

Después de caer por un estrepitoso 24-47 al descanso, los de Pablo Laso reaccionaron con un parcial de 31-14 en el tercer acto, pero se agotó la gasolina y entre Elie Okobo y Mike James sentenciaron.

Moneke acercó a seis puntos al Baskonia en el tercer cuarto, pero se agotó la gasolina.
Moneke acercó a seis puntos al Baskonia en el tercer cuarto, pero se agotó la gasolina. (@SASKI BASKONIA)

Puestos a perder, que sea jugando como en el tercer cuarto, en el que Saski Baskonia recuperó la dignidad y pasó de caer por 27 puntos a terminar el asalto con 55-61 en el marcador. El apagón de los diez últimos minutos fue medianamente entendible porque la gasolina se agotó, amén de que el talento de Elie Okobo, Jordan Loyd y Mike James pusieron las cosas en su sitio, pero los veinte primeros minutos de los de Pablo Laso, que terminaron con un resultado de 24-47 a favor de Mónaco, fueron más que desesperantes, preocupantes. Y los pitos del Buesa Arena estuvieron justificados.

El desastre se gestaba desde el salto inicial. A pesar de que la primera canasta del partido fue obra de Donta Hall, en un quinteto sin Forrest ni Howard, Saski Baskonia volvía a caer en esa fea costumbre de empezar mal, encajando un parcial de 2-14, con Blossomgame y Vitto Brown haciendo sangre con su verticalidad.

Pero es que la continuación fue igual de mala, con un parcial posterior al tiempo muerto de Pablo Laso de 1-8, con Strazel y Mike James haciendo daño con sus triples y un creciente e incómodo runrún en las gradas del Buesa Arena, al ver que el primer cuarto acabó con un marcador de 7-24.

El segundo cuarto no resultó tan calamitoso, sobre todo en ataque, pero es que en defensa, con Forrest y un Markus Howard irreconocibles el cuadro de Sasa Obradovic hizo lo que quiso, aun relajándose.

SIN CALENTAR

Es posible que la bronca de Pablo Laso fuera descomunal, pero lo cierto es que Saski Baskonia, que ni calentó antes de arrancar el tercer asalto, jugó con otra actitud. El parcial de 31-14 fue excepcional, en buena medida por las alternativas defensivas de presión y defensas mixtas ante un Mónaco aplatanado.

Chima Moneke, cuya salida del cuadro de Montecarlo dejó en el nigeriano un claro resquemor, dio un paso adelante en esos minutos, junto con Sedekerskis y Donta Hall.

Y cuando mejor aspecto adquirió el partido, con 55-61, se acabó lo que se daba. Okobo encadenó ocho puntos, más la gestión del momento de Mike James y Jordan Loyd pusieron las cosas en su sitio. Pero puestos a perder, que se exhiba el orgullo del tercer cuarto, y que no se vuelva a ver el bochorno de los 20 primeros minutos.