SERGIO IGLESIAS
BILBO
Elkarrizketa
Txema Babón
Cantante de Lie Detectors

«Lo más bonito es disfrutar encima del escenario y conectar con el público»

La banda donostiarra Lie Detectors regresa con un doble single, ‘‘Masaje uzbeko/Todo se rompe’’, grabado en los estudios Circo Perrotti de Jorge Explosion y en el que, de nuevo, exploran un amplio abanico de sonidos cercanos al garage y al pub rock. Este sábado lo presentan en directo en la sala bilbaina Mytho.

(J.A. ARETA GOÑI)

 

Cuatro años han pasado desde la publicación de su anterior trabajo, «Long Play». ¿Tenían tantas ganas como nosotros de que sacaran canciones nuevas?

El tema pandemia nos pilló con la presentación del largo ‘‘Long Play’’ y, como a todo el mundo, nos paró en seco, aunque en aquella época pudimos hacer algunos bolos. Después de aquello, hubo que volver a arrancar y poner todo en marcha otra vez, y por eso se fueron retrasando las cosas. De todas formas, nuestra forma de llevar los temas hacia adelante siempre es bastante lenta y pausada, porque todo lo hacemos todos juntos en el local de ensayo. Según las posibilidades que tengamos de juntarnos por trabajo u otras cosas, eso es lo que marca el ritmo de ir sacando cosas nuevas. Sabiendo que así son las cosas, así seguimos funcionando. La verdad es que sí que había ganas de sacar estos temas que teníamos entre manos, para poder presentarlos. Pero después de la grabación, hay que hacer la mezcla, la portada, el diseño… cosas que van alargando el proceso, y sí se ha hecho largo, sí (risas).

¿Cómo ha sido el proceso de creación de estos nuevos temas?

Normalmente, Eneko trae una idea o una melodía para una canción, y, como te contaba antes, lo vamos trabajando entre todos en el local, pensando en cómo se puede ir desarrollando, qué vamos a contar en la letra… Así que, si nos juntamos más veces, la cosa va más fluida, y si tardamos en juntarnos, tardaremos más en acabarlo. Pero, básicamente, lo hacemos todo juntos.

En este caso, han optado por hacer un single. ¿No se les pasó por la cabeza haber esperado para hacer un disco largo?

Esa decisión ha venido por dos motivos: en primer lugar, meternos a hacer un largo ahora se nos hacía imposible, por todo lo que te contaba antes; y por otra parte, nos encanta ese formato pequeño. En esta ocasión, lo que hemos hecho ha sido un doble single, que es como cuando otras bandas hacen discos dobles, pero a nuestra manera: con dos discos ‘‘txikitos’’ y cuatro temas (risas).

Lo que se nota es que son muy fanáticos del formato vinilo y que cuidan mucho todos los detalles, la presentación...

Claro. Ya que vas a sacar algo, mejor que sea algo elegante y con una buena presentación. Eneko es el que se ha encargado, también esta vez, de todos esos aspectos: el diseño de la portada, la maquetación, todos los detalles del interior de los vinilos… y yo creo que ha quedado muy bien.

En esta ocasión, al igual que hicieron con sus primeros singles, de nuevo han elegido a Jorge Explosion como productor. ¿Cómo ha sido volver a grabar en sus estudios Circo Perrotti, de Gijón?

Yo siempre he sido muy fan de Doctor Explosion y del sonido de Jorge. Así que, cuando íbamos a grabar la primera vez allí, yo tenía esa ilusión de poder ir a Circo Perroti. Como contabas, los primeros singles de Lie Detectors salieron de canciones grabadas allí, y hemos querido repetir porque nos quedamos muy satisfechos con el resultado. Al final, Jorge es un tipo que siempre aporta mucho. A mí, por ejemplo, me encanta el toque que le da a mi voz. Se implica mucho en la grabación y saca sonidos que nosotros no vemos, y le da al disco su sello, que es lo que se aprecia en las canciones.

Unas canciones muy variadas, que van desde la psicodelia al rock and roll más clásico, pasando por el pop y el sonido garagero más identificativo de Lie Detectors. ¿Esa variedad surge espontáneamente o es algo que ya está premeditado cuando entran en el estudio?

Nosotros nunca tenemos nada premeditado, y las cosas se van desarrollando a la vez que trabajamos las canciones. Lo que pasa es que, al final, son estilos con los que disfrutamos y con los que nos sentimos a gusto trabajando. Y así es como salen esas composiciones tan variadas, desde lo que es ‘‘Masaje uzbeko’’ al garage de ‘‘666’’, una composición más ‘‘poppy’’ como ‘‘Todo se rompe’’, o ‘‘Golpe de suerte’’, un tema más pub-rockero…

¿Y el tema de las letras, cómo lo trabajan?

Pues, normalmente, suelo sacar las ideas y, como todo lo demás, luego trabajamos sobre eso entre todos. Hay muchas que son de grupo, pero otras más personales como, por ejemplo, ‘‘Masaje uzbeko’’. A mí, curiosamente, las letras me asaltan de repente en el trabajo, mientras estoy currando, y ahí mismo saco un papel para apuntarlo y luego ir trabajándolo. A veces, sí que buscas la temática, pero en el caso de ‘‘Masaje uzbeko’’, todo sale de los recuerdos de mi viaje por Uzbekistan… así de sencillo. Lo que pasa es que, al ser una vivencia particular, a lo mejor cuesta un poco más que el oyente lo entienda, porque no es una letra tan explícita como otras. Pero ahí está también el puntillo personal.

Una letra, a su vez, perfectamente acompañada por esos sonidos psicodélicos de los que hablábamos antes, ¿no?

Pues eso es curioso, porque en principio en el local tampoco parecía que iba a tener ese sonido, pero el punto que le dio Jorge a las guitarras de Eneko consiguió ese toque tan psicodélico.

Luego tenemos «666», con cierta crítica social. ¿Ya hay ganas de que esto de la música les retire de sus trabajos?.

(Risas) Sinceramente, yo por lo menos, nunca me lo he planteado. De hecho, disfruto de esto como lo que es: juntándonos en el local para ensayar y preparar las canciones, y tocando los fines de semana. Me lo tomo como un hobby que, por supuesto, me aporta muchísimo, pero manteniendo mi trabajo en la fábrica… y madrugando, como dice la canción.

Por último, en «Golpe de suerte», al igual que en composiciones de trabajos anteriores, vuelven a hablar sobre música y sobre músicos, su gran pasión…

Esa también es una canción muy personal, que cuenta mi rollo de cómo crecí con hermanos a los que les gustaba la música, y con mi aita, que también era músico. Si de txiki vives todo eso así, se queda dentro. Hasta el momento que llega ese ‘golpe de suerte’, y consigues subirte a un escenario y disfrutar de ello, porque eso es lo más bonito: poder disfrutarlo encima y, cuando conectas con el público, ver también cómo disfrutan abajo. Es una experiencia maravillosa.

Precisamente, hablando del directo, ¿había ganas de tener temas nuevos para incluir en el setlist?

¡Joder que sí! En cuanto estuvieron grabadas y ya habíamos dado forma a esas canciones, ya nos dijimos: ‘‘chicos, esto hay que meterlo ya en los setlists porque hay que darle vida en los directos’’. Si tardas mucho en sacar temas nuevos, el repertorio se puede quedar un poco apalancado, y de esta manera, puedes ofrecer otras cosas, y además, tú disfrutas ofreciendo esas canciones nuevas, viendo como los recibe la gente y comprobando a ver si conectan con ellas”.