«Nuestro sector ofrece una alternativa muy interesante para los jóvenes»
Sonia García, presidenta de la asociación ASETRABI de Bizkaia, admite que su sector se enfrenta a un serio desafío por la falta de relevo generacional, para lo cual se han aliado con las instituciones para atraer talento a través de planes de formación. Aboga por acabar con «prejuicios y esterotipos» y sostiene que el sector «ofrece una alternativa muy interesante para los jóvenes».

Sonia García es gerente de la empresa de transportes Degesa, con sede en Barakaldo, y desde hace seis años dirige la Asociación Empresarial de Transporte por Carretera y Logística de Bizkaia, ASETRABI. Conoce de primera mano los entresijos de un sector que se enfrenta a desafíos de diversa índole, aunque entre todos ellos destaca el referido a la falta de relevo generacional.
Según un reciente estudio del Departamento de Empleo del Gobierno Vasco, el sector del transporte y la logística necesitará 30.000 trabajadores hasta 2032. ¿A qué factores se debe esa necesidad de mano de obra?
La creciente necesidad de nuevos profesionales en nuestro sector responde a varios factores. En primer lugar, a la elevada media de la edad de las plantillas, que está generando una ola de jubilaciones que requerirá un importante relevo generacional. Además, el crecimiento sostenido de las empresas existentes y la incorporación de nuevas compañías al sector impulsan la demanda de personal. Y no perdamos de vista la expansión del comercio electrónico, que ha multiplicado las necesidades logísticas y de distribución. Por otro lado, la implementación de tecnologías avanzadas exige profesionales con nuevas competencias. Finalmente, los cambios normativos, la sostenibilidad y la digitalización están transformando el sector, creando nuevas oportunidades laborales que deben ser cubiertas.
¿Cuáles son los perfiles que mayor demanda van a tener en los próximos años?
Según los últimos datos que nos han llegado, el mayor índice de demanda (se cifra en un 80%) corresponde a los perfiles operativos. Aquí destacan los conductores y los almacenistas. El 20% restante engloba a las demás especialidades: técnicos en planificación de la operativa logística, directivos, etcétera.
En cuanto a formación, el informe del Gobierno Vasco detecta también que va por detrás de las necesidades de las empresas. ¿Qué medidas se están implantando para adecuar la formación a las nuevas necesidades?
Hemos observado que, últimamente, crece el interés de las instituciones por reducir la brecha entre la formación y las necesidades del sector. Se está avanzando en el diseño de programas educativos cada vez más acordes con nuestras necesidades.
Además, la Administración apoya más decididamente iniciativas que posteriormente materializan las asociaciones y otras entidades afines al sector. En el caso de ASETRABI, cabe destacar las subvenciones que reciben nuestros cursos de formación por parte de Lanbide y del Ministerio de Transportes, por citar dos ejemplos relevantes.
En este sentido, merece una mención muy especial el Departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial de la Diputación Foral de Bizkaia que, en 2023 y 2024, ha hecho posible que ASETRABI convoque jornadas técnicas y otros encuentros que nos parecen muy importantes. De hecho, este año hemos organizado tres jornadas dirigidas especialmente a alumnos que cursan el ciclo superior de Transporte y Logística en los centros de Bizkaia.
¿Cuáles son, a su juicio, los aspectos que hacen que el sector no sea percibido como atractivo por los jóvenes? ¿Y qué medidas habría que tomar para revertir esa situación?
Hemos iniciado una estrategia para atraer talento que pasa, principalmente, por acabar con prejuicios y estereotipos. Habida cuenta de lo que oímos y leemos sobre otros sectores también aquejados de la falta de personal, creo sinceramente que el nuestro ofrece una alternativa muy interesante para los jóvenes.
Hay que desterrar los tópicos sobre largas jornadas de trabajo, turnos nocturnos obligatorios, exigencia física intensa, etc. Está claro que trabajar supone esforzarse para cumplir las tareas, pero las nuevas generaciones deben conocer la realidad de una actividad que no es ajena a las grandes corrientes del progreso: tecnología, innovación sostenibilidad, igualdad, conciliación, etc. A nadie se le oculta que los camiones, el equipamiento de los almacenes y las infraestructuras se parecen muy poco a las de hace apenas unos años.
En cuanto a la incorporación de la mujer, ¿cuál es la evolución en los últimos años y qué perspectivas tienen?
Se han producido avances significativos en los últimos años, pero tenemos un largo camino por recorrer. He leído recientemente que en el Estado la cuota femenina en le sector del transporte y la logística ha pasado en dos años del 19% al 22%. Todo avance es positivo, pero queda clara la lamentable situación que reflejan estas cifras. Y es peor en los roles operativos: las conductoras de camión apenas suponen el 3%.
Tengo la esperanza de que podamos ver un cambio sustancial en los próximos años. Esperemos que las políticas públicas en materia de igualdad, la sensibilidad de las empresas y el cambio cultural que demanda la modernidad y el sentido común nos permitan avanzar rápidamente.
Hiru aboga por dignificar las condiciones para que el oficio sea atractivo
La falta de relevo generacional preocupa también a los transportistas autónomos, un colectivo que cuenta con una media de edad de 55 años y que considera primordiales las ayudas al cese de actividad, habida cuenta de la peligrosidad de su profesión.
Jon Altuna, responsable de comunicación del sindicato de transportistas autónomos Hiru, considera que el sector del transporte ha ido perdiendo atractivo en los últimos años, sobre todo porque su rentabilidad económica ha ido disminuyendo por múltiples factores, como la reducción de los márgenes impuesta por las grandes compañías multinacionales o la actuación de las instituciones públicas en temas como fiscalidad o peajes.
«Hace unos años, el oficio de transportista tenía su atractivo porque, a pesar de su dureza y sacrificio, podía reportar un importante rendimiento económico. Pero en los últimos años, todo esto ha ido cambiando, las condiciones han ido empeorando, la presión ha ido aumentando, y en estos momentos los autónomos estamos en una situación muy precaria, por lo que no hay relevo generacional. Antes, el negocio se traspasaba de padres a hijos, pero eso ya se ha acabado», asegura Altuna.
Actualmente, de los 800 profesionales que integran el sindicato Hiru, más del 90% superan los 50 años, algo que repercute en la propia seguridad. En palabras del responsable de comunicación de Hiru, «a partir de esa edad se pierden los reflejos y cualquier despiste puede ocasionar un accidente grave, teniendo en cuenta que llevan 40 toneladas bajo su responsabilidad».
Los datos reflejan que los accidentes en la carretera están a la orden del día. «En los últimos años, llevamos una media de un transportista muerto cada mes en Euskal Herria. Esto es una barbaridad», subraya Altuna, quien recuerda también la alta incidencia de infartos entre los transportistas, que muchas veces son el origen de los accidentes.
Es por ello que Hiru lleva años solicitando que se reconozca el derecho de los transportistas a jubilarse a los 60 años, tal y como sucede en otros sectores. Para ello, es indispensable fijar los coeficientes reductores que posibiliten la jubilación anticipada. Sin embargo, las resoluciones adoptadas por las instituciones estatales no avanzan y se quedan en recomendaciones.
El portavoz de Hiru admite que existe gran demanda de profesionales en el sector, pero insiste en que no es posible trabajar «a esas edades y en esas condiciones». Es por ello que aboga por dignificar las condiciones de trabajo para hacer que el oficio sea atractivo para los jóvenes. Apuesta también por mejorar los planes de formación, ya que en el caso de los autónomos. el trabajo no se reduce a conducir un camión, sino a la búsqueda de clientes y a las labores administrativas. J.S.

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