«Mother Vera», hay esperanza para el cine
Las películas, cuando las seguimos por los festivales, nos dan la oportunidad de viajar. Cuando lo hacemos, conocemos a las personas que trabajan en el cine y también a las que aman las películas. Generalmente suele ser muy enriquecedor.
Este año, en el Festival Internacional de Cine de Gijón hemos compartido tiempo con distintas mujeres llegadas desde lugares diversos de Europa con visiones del cine dispares. Pero, sin duda alguna, lo que les une es el talento. Un talento que no siempre es premiado en los festivales como es el caso de la película firmada por dos mujeres, Cécile Embleton y Alys Tomlinson, ‘‘Mother Vera’’. La protagonista de su cinta es una mujer que lleva unos 20 años recluida en un monasterio en medio de un bosque cerca de Minsk en Bielorrusia. Su retiro, prácticamente forzoso, sirve de excusa para las cineastas para adentrarse en la contemplación y el descubrimiento de un personaje fascinante desde una fotografía y una realización audiovisual que parece de otro mundo.
La naturaleza, la vida, es captada desde la pureza del blanco y negro que nos lleva de viaje, enganchadas a una narrativa que emana un control admirable del lenguaje audiovisual, de la poetica audiovisual que, en estos días aciagos, es una rara avis en el panorama cinematografico en el que se premia el cine de consumo rápido, de usar y tirar y de dudosa calidad.

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