Errores conscientes
Es reparador hacer balance de los errores que se han ido cometiendo en lo individual, lo colectivo, lo banal y lo trascendental. Deben existir unas acciones groseras para iniciar trayectos políticos indefendibles que se intentan camuflar como equivocaciones que aparecen como errores conscientes, o sea, como iniciativas para crear la confusión y alterar la concepción de algún hecho, agradar una denuncia o como en Balears para restringir el uso de la lengua catalana. Una votación «equivocada» del PP para sumarse a una propuesta de Vox. La deriva es manifiesta y en la carrera de san Jerónimo, el parlamentario de Vox, Manuel Mariscal Zabala, asegura que el franquismo no fue un tiempo oscuro y dictatorial, «sino una etapa de reconstrucción, de progreso y de reconciliación para lograr la unidad nacional». No hay error posible, es discurso, es batalla antidemocrática, es apología de la dictadura. Tienen agresiva impunidad.
Hemos sabido que uno de los brazos judiciales de PPVox, en Extremadura, ha hecho creer que alguien tenía un millón cuatrocientos mil euros en acciones de un banco, cuando en realidad eran sesenta y tres mil. Y todo, según los descarados agentes del sindicato de la intoxicación ultraderechista, se debió a un error al confundir cifras y letras. O sea, una mentira monumental utilizada por los medios más descaradamente inmersos en el golpismo de perfil bajo y aportar otra maniobra de distracción para tapar la delirante gestión de la Generalitat de València que se mantiene en el error doloso, a un mes de la desgracia, colocando a los afectados al borde del abismo.

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