Bajo el volcán
Mires donde mires, las sospechas se agrandan o reducen con un mínimo soplo de brisa relativamente fresca o hedionda, porque nunca sabes si estás bajo el volcán o bajo la ducha escocesa. Para entender algo más que el cosquilleo de las palmas de la mano hay que inhalar esos perfúmenes mujer que nos sulibeyan y nos colocan mirando a Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina como si estuvieran cantándonos una mañanita cada madrugada de agobio digital. Por cierto, qué gran desastre lo sucedido con la herencia del sandinismo convertido en dictadura familiar en Nicaragua. Cuantas ilusiones difuminadas que acaban dibujando una traición.
Por lo tanto, si nos colocamos bajo el volcán de los acontecimientos encadenados, podemos colapsar, convertirnos en estatuas de acetato, efigies de la imposible. ¿Qué pasó y qué está pasando en Corea del Sur? Es un hecho aislado, un brote de unos cuantos iluminados con espíritu totalitario o responde a alguna estrategia de desestabilización en la zona. Hay silencios globales que abren sospechas globales y con tanto especialista nadie ha dado una explicación que calme la inquietud.
Si nos fijamos en Siria y toda la zona, el oportunismo bélico y de invasión territorial de Israel es manifiesto, por lo que hay que empezar a pensar que la operación estuvo diseñada, auspiciada, consentida y patrocinada por los fantasmas bélicos de Biden y vamos asistiendo a una excitación generalizada, como si quisieran dejarle unos deberes a Trump que escapen a sus supuestos intereses inmediatos junto a sus colegas los millonarios reaccionarios.

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