El nuevo Ejecutivo admite finalmente la mala atención en Osakidetza
La deficitaria atención que se estaba dispensando en los centros de salud de Osakidetza y las múltiples denuncias que estaba generando han llegado a oídos del nuevo Gobierno de Lakua, que anuncia un plan de choque centrado en la Atención Primaria.

Las denuncias por los recortes en los centros de salud de Osakidetza que se venían produciendo en los últimos años se han vuelto a repetir en 2024, un año que arrancaba precisamente con el fallecimiento de un hombre en Laudio que no pudo ser atendido debidamente tras sufrir un infarto. Una situación que volvía a repetirse en este mismo municipio el mes de julio por la falta de personal cualificado en las urgencias de la localidad.
El reguero de denuncias por el elevado número de centros de salud sin personal médico o con horario reducido se extendió por toda la geografía vasca, como es el caso de Errenteria, donde las autoridades municipales solicitaron en marzo una reunión con la entonces todavía consejera Gotzone Sagardui para tratar de solucionar la falta de médicos en el ambulatorio de Iztieta. También se produjeron denuncias por la deficitaria cobertura sanitaria en puntos como Indautxu, Zaratamo, Arrankudiaga o Zeberio.
Incluso las Juntas Generales de Gipuzkoa acordaron solicitar al Gobierno autonómico que adopte las medidas necesarias para revertir la situación. PNV y PSE votaron en contra.
El problema tiene su origen en los recortes que se han venido produciendo en los últimos cinco años en los Puntos de Atención Continuada (PAC), que atienden urgencias no vitales, hasta el punto de normalizarse su apertura sin personal médico o en horarios muy reducidos. Algo que pone en peligro la salud y satura las urgencias de los hospitales.
La situación empeoró en época estival cuando, según datos del propio consejero de Salud, de los 7.100 turnos de los Puntos de Atención Continuada de Osakidetza contabilizados entre junio y septiembre, 712 estuvieron sin médico.
REUNIÓN DEL PACTO DE SALUD
Ante la alarma generada, y tras la vuelta de vacaciones, el Ejecutivo de Pradales convocó la Mesa para el Pacto de Salud, donde presentó un primer diagnóstico de la situación de Osakidetza, tras lo cual, ya en sede parlamentaria, anunció un plan de choque y una batería de medidas, centradas principalmente en la Atención Primaria.a.
Así, el nuevo consejero de Salud, Alberto Martínez, anunció la puesta en marcha de una serie de medidas para mejorar la atención y la accesibilidad al sistema sanitario y reducir los tiempos de espera, tanto en atención primaria como en especialidades e intervenciones quirúrgicas, con el fin de lograr unas «demoras aceptables» en el acceso y conseguir que no haya listas de espera en Atención Primaria.
El consejero expuso asimismo una batería de medidas concretas, como la convocatoria de OPEs para garantizar la estabilidad y suficiencia de las plantillas, entre ellas una OPE especial para cubrir entre 100 y 200 plazas en zonas de difícil cobertura; ofertas de contratación para estos mismos destinos a corto plazo; un plan para lograr la reducción de las tareas burocráticas, cuarenta plazas más en euskara en colaboración con la UPV-EHU; una estrategia de fidelización de los MIR; y una reestructuración de las Emergencias.
Sobre este servicio, objeto de controversia durante el verano por sus problemas y carencias, Martínez aseguró que era una de sus prioridades, por su gran influencia en combatir las muertes evitables. En este sentido, consideró fundamental mejorar las condiciones laborales de la plantilla y anunció la conformación de una coordinación general de Emergencias para acometer las mejoras necesarias en este ámbito
Ya en diciembre, el consejero de Salud anunció que culminará en los próximos meses un incremento de plantilla que incorporará 358 nuevas plazas para reforzar la Atención Primaria, en la que se acometerán inversiones por un importe global de 120 millones de euros entre 2025 y 2030 para crear nuevos centros de salud y mejorar los existentes.
Todo ello para tratar de revertir un problema que se ha convertido ya en una de las primeras preocupaciones de la ciudadanía vasca. Según el informe del Deustobarómetro publicado en junio, la atención sanitaria ha pasado de ser el servicio público mejor valorado, con diferencia, hace menos de diez años, a ocupar el duodécimo puesto con un claro suspenso.
Asimismo, según confirmó en octubre el Defensor del Pueblo, Manu Lezertua las quejas relativas a Osakidetza y salud presentadas ante el Ararteko ya sobrepasaban las 500 que se registraron en todo 2023.
ONCOLÓGICO
Otra de las noticias más esperadas de este año ha sido la firma del convenio entre el Departamento de Salud y la Fundación Onkologikoa para articular la integración definitiva del centro sanitario Onkologikoa en el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza.
Este centro fue inaugurado en el año 2009 en sustitución del antiguo Oncológico que operaba en el barrio de Egia de la mano de Kutxa Fundazioa desde 1933. En la última etapa de sus quince años de andadura, sin embargo, las instalaciones estuvieron infrautilizadas, por lo que la integración ha supuesto una respuesta a la demanda de profesionales y usuarios. De hecho, a lo largo del año se ha ido materializando la derivación de pacientes oncológicos desde el Hospital Universitario de Donostia.
Además, el acuerdo entre ambas entidades posibilita que la plantilla del centro sanitario, incluido el personal no sanitario, mantenga las mismas categorías, especialidades y derechos adquiridos.
Cambio en la gestión del transporte sanitario
Las múltiples denuncias por las deficiencias en el servicio de urgencias de Osakidetza han provocado también la intervención del Departamento de Salud en el conflicto del transporte sanitario, que finalizó con la rescisión del contrato a la compañía catalana La Pau, encargada de la gestión de las ambulancias tanto de transporte urgente como programado en Araba y Bizkaia.
La Pau dejó de prestar servicio a finales de noviembre, después de que el Departamento de Salud le hubiese impuesto varias sanciones por los continuados incumplimientos en la prestación de los servicios que se le adjudicaron. En su lugar, la encargada de ofrecer el servicio es ahora la UTE formada por Sanir Movilidad Sanitaria y Ambulancias Baztan Bidasoa, que da el servicio en Bizkaia bajo la marca Bizkanb; mientras que Ambulancias Gipuzkoa, que ya presta el de ese territorio histórico, comienza a ofrecerlo también en Araba, con la marca Araba Anbulantziak.
El Departamento de Salud consideró que esta era la solución «más rápida, eficaz y adecuada» tanto desde el punto de vista de los usuarios como de los trabajadores.
El conflicto en el transporte sanitario llegaba ese mismo mes al Parlamento de Gasteiz, donde EH Bildu proponía la puesta en marcha de un proceso de publificación de los servicios de ambulancias de soporte vital básico de la OSI de Emergencias que actualmente están externalizados. La iniciativa, sin embargo, no salió adelante por el rechazo de PNV, PSE, PP y Vox.
También en sede parlamentaria, el consejero de Salud, Alberto Martínez, reconocía en diciembre la existencia de «tiempos de respuesta mejorables», por lo que se comprometió a reducir de cinco a dos minutos el decalaje desde que se produce la llamada hasta que se activa un recurso, así como que el 90% de las llamadas sean atendidas en menos de 20 segundos.J.S.

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