Rumanía y Bulgaria entran en el espacio Schengen tras dos años de veto

Tras más de una década de espera y dos años de veto por parte del Gobierno austríaco, Rumanía y Bulgaria se integraron ayer de forma completa en el espacio Schengen de libre circulación comunitaria. La pasada madrugada, el ministro del Interior rumano, Catalin Predoiu, y su homólogo búlgaro, Atanas Ilkov, celebraron la eliminación del control en la frontera terrestre entre ambos países, en el paso de Giurgiu-Ruse. «Es un momento histórico, lleno de significaciones políticas, pero también con consecuencias prácticas especiales para cada uno de los ciudadanos rumanos, para las empresas rumanas y búlgaras, para las empresas que operan en los dos países, para nuestros países y para Europa», manifestó Predoiu.
Ilkov destacó, por su parte, la cooperación entre ambos países para lograr este objetivo común. «Quiero recordar que entre Rumanía y Bulgaria existió más que una confianza institucional, fuimos socios de verdad y por eso podemos festejar este momento», señaló. Los dos países balcánicos, que accedieron a la Unión Europea (UE) en 2007, recibieron en 2022 el visto bueno de la Comisión Europea para entrar en la zona de libre circulación, pero han tenido que esperar al final dos años más por el bloqueo de Austria.
El Gobierno de Viena, formado por conservadores y ecologistas, alegaba que no era suficiente la protección de las fronteras exteriores de la UE para frenar la inmigración irregular. Tras dos años de negociaciones y una mejora de las medidas de seguridad, Austria levantó su veto a la entrada de los dos países en el espacio Schengen.

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