Sánchez inicia los actos de 50 años sin Franco y el PP lo tacha de distracción
En el Museo Reina Sofía, donde se encuentra el «Guernica», el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, alerta de que las dictaduras «pueden volver a ocurrir» mientras que Feijóo visita València y no acude al acto. Vox habla de «necrofilia absurda». El PNV se presenta y EH Bildu, Podemos, BNG y Junts, no. Tampoco Felipe de Borbón.

Minutos después de las 12.00, una bailaora aparecía en el escenario montado en el salón principal del Museo Reina Sofía de Madrid. Un guitarrista puso melodía a un flamenco dramático. Inmaculada Salomón y Enrique Bermúdez, del Ballet Nacional de España, daban así por inaugurado el primer acto de la serie que planifica el Gobierno para conmemorar los 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco.
Eva Baroja fue la elegida para presentar “España en Libertad”, que es como Moncloa ha querido titular la serie de más de cien actos que tendrán lugar a lo largo de este año. El Gobierno español anunció la decisión hace menos de un mes y no le han faltado críticas, incluso de los aliados. Ayer tuvo lugar un coloquio sobre democracia; palabras de la comisionada para los actos, Carmina Gustrán; la canción “Libertad sin ira”, emblemática de aquella época, entonada por la cantante Jimena Amarillo; y el discurso de Pedro Sánchez.
«No hace falta ser de izquierdas ni de centro ni de derechas para mirar con enorme tristeza y terror los años oscuros del franquismo y temer que ese retroceso se repita. Basta con ser demócratas», aseguró el presidente del Ejecutivo. «Los valores y los regímenes autocráticos están avanzando. El fascismo que creímos dejar atrás es ya la tercera fuerza política en Europa. Y la internacional ultraderechista, liderada por el hombre más rico del planeta», afirmó en referencia al magnate Elon Musk, propietario de la red social X (antes Twitter) y aliado con cargo de asesor de Donald Trump.
«Ataca abiertamente a nuestras instituciones, azuza el odio y llama a apoyar a los herederos del nazismo en Alemania. Es un desafío que debería interpelarnos a todos los que creemos en la democracia y en la Constitución. La libertad nunca se conquista de forma permanente. Se puede perder. Puede volver a ocurrir», advirtió. Frente a ello, pidió que «más que nunca» se defienda y se fortalezca la democracia, algo que debe hacerse «siendo valientes, consolidando y avanzando en derechos y en libertades, y nunca retrocediendo en ellos». También puso énfasis en la necesidad de contribuir a una sociedad «cohesionada», combatiendo las noticias falsas y la desinformación, las cuales consideró la «principal arma de los enemigos de la democracia».
Sin elecciones a la vista en 2025, aunque con una debilidad parlamentaria elocuente y unas encuestas que pronostican una mayoría absoluta de PP-Vox (incluso el último CIS otorga más votos al tándem de las derechas que a PSOE y Sumar), Sánchez elige un tema que le dará durante todo el año una narrativa que incomoda al PP y retrata el rostro más rancio de la extrema derecha, además de aglutinar a sus socios de investidura.
Incluso a los que no acudieron al Reina Sofia. EH Bildu, Podemos, BNG y Junts no fueron parte (algunos de ellos aseguraron, incluso, que nunca llegó una invitación formal al acto), aunque sin duda coinciden con los esfuerzos por reivindicar la memoria histórica. La portavoz del PNV en el Senado, Estefanía Beltrán de Heredia, y el diputado Francesc Marc Álvaro, de ERC, sí participaron.
EH Bildu explicó que «compartimos que la muerte del dictador supuso el punto de inflexión que dio comienzo al final del franquismo como régimen totalitario», pero «no supuso el final del franquismo» en la medida en que el Régimen del 78 se ha mantenido a través de la monarquía heredera, el funcionamiento de las FSE y la judicatura. «Como pueblo antifascista que es Euskal Herria, siempre hemos demandado, y seguimos demandando, una ruptura real y democrática con el régimen franquista para depurar y democratizar, si es que eso es posible, los pilares del Régimen del 78 que emanaron de la propia dictadura», indicó. En consecuencia, no participará de estos actos «si ello supone ensalzar y legitimar la mal llamada transición democrática y el régimen que de ella emanó».
EH Bildu insta a ser coherentes «rompiendo amarras» con lo que el franquismo supuso para las naciones sin Estado, las clases populares y la propia democracia.
PP, VOX Y LA CASA REAL
Quienes no tuvieron reparos en expresar su repudio a este “España en Libertad” fueron el PP y Vox. Temprano, fuentes de Génova se encargaron de informar a la prensa de que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se desplazaba a València para visitar municipios afectados por la DANA y reunirse con el president de la Generalitat, Carlos Mazón. «Es la tercera visita que hace Feijóo a la zona del desastre. Sánchez, con Franco. Feijóo, con los valencianos», filtraban desde el entorno del presidente del PP.
«El PP está en lo importante. No hay Franco ni cortina de humo que tape los escándalos que rodean a Sánchez y todo su entorno», dijo el «número tres» de Génova, Elías Bendodo. El PP quiere mostrar un perfil de Feijóo de desmarque del debate que ellos consideran del pasado y evitar que se pronuncie directamente. El PP prefirió acudir a València para escenificar que «estamos en lo importante», mientras Vox se escudó en «la libertad de pensamiento».
Por su parte, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, tachó de «necrofilia absurda» que «divide a los españoles» la serie de actos por la muerte del dictador y añadió: «Si alguien quiere hablar bien del general Franco, que lo haga. Nosotros estamos por la libertad de pensamiento».
Felipe de Borbón, entre tanto, no participó por «motivos de agenda», según Zarzuela, aunque sí lo hará en otros por venir. El Ejecutivo ha dejado en manos de la Casa Real la decisión de la concurrencia (o no) del rey emérito, Juan Carlos de Borbón, según informó el martes el ministro de Memoria Democrática, Ángel Torres.
Un vídeo con imágenes de Santiago Carrillo y Manuel Fraga en la llamada Transi- ción, los reyes eméritos, las Fuerzas Armadas en «misiones de paz», las primeras bodas entre personas del mismo sexo y los Juegos Olímpicos de Barcelona ‘92 cerró la inauguración de los actos con sabor a apuesta política. Una más de las cartas de Sánchez.

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