Acuerdo de alto el fuego, intercambio de prisioneros y retirada de tropas
El domingo deberá entrar en vigor acuerdo de el alto el fuego alcanzado en Gaza tras 467 días de horror y que detalla las condiciones del intercambio de prisioneros y la retirada de tropas. El presidente de EEUU, Donald Trump, corrió a apuntarse el tanto adelantándose al anuncio oficial y Benjamin Netanyahu quiso mostrar dureza advirtiendo de que aún quedan «detalles» por aclarar.

La retirada de las tropas israelíes de la Franja de Gaza y su presencia en el corredor de Filadelfia eran algunos de los últimos escollos en la negociación del alto el fuego de tres fases entre Israel y Hamas que finalmente entrará en vigor el próximo domingo. Qatar, Egipto y Estados Unidos confirmaron el acuerdo alcanzado y establecerán en El Cairo un mecanismo de seguimiento.
Israel entregó finalmente a Hamas los mapas y plazos de retirada de tropas, algo que la organización palestina venía demandando ante la ambigüedad del planteamiento del Ejército. Según el texto, las tropas israelíes ocuparán una zona de amortiguación en la frontera, con una profundidad de 500 o 700 metros, según el área, en lugar de los 1,5 kilómetros planteados por Israel inicialmente.
Además, las partes acordaron la progresiva retirada de las tropas israelíes de la ciudad de Rafah, fronteriza con Egipto, en la primera fase. En la segunda y tercera, Israel y Hamas negociarían la salida de las tropas del corredor de Filadelfia, la franja de 14 kilómetros que define la divisoria, del que deberán haberse retirado completamente antes del día 50.
INTERCAMBIO DE PRISIONEROS
Las tres fases durarían 42 días cada una. En la primera, se liberarán 33 prisioneros israelíes, mujeres soldados, mayores de 50 años y civiles heridos o enfermos. A cambio, Israel liberará a 30 presos palestinos por cada cautivo civil y a 50 por cada mujer soldado. En total serán más de 1.000, incluidos 250 que cumplen cadena perpetua dependiendo de si los israelíes liberados están vivos y muertos. Según medios israelíes, durante la primera fase del alto el fuego, Hamas ha accedido a incluir nueve soldados a cambio de 110 presos palestinos con condenas de por vida.
Durante este período cesarán todos los combates y las operaciones aéreas se verán restringidas. Los palestinos no podrán ser arrestados de nuevo por los mismos cargos ni obligados a firmar las condiciones de liberación.
Los palestinos desplazados, un 90% de la población gazatí, podrán empezar a regresar a sus hogares si bien el control del paso de vehículos al norte de la Franja tendrá que ser supervisado por organismos egipcios y qataríes.
Deberá haber libre circulación de ayuda humanitaria, con el objetivo de alcanzar la entrada de 600 camiones diarios. Israel deberá permitir que las personas heridas salgan para recibir tratamiento médico y abrir el cruce de Rafah siete días después del inicio de la primera etapa.
Las negociaciones indirectas sobre la segunda fase comenzarán el día 16 de la tregua y deberán finalizar en la quinta semana. Esa etapa debe incluir un alto el fuego permanente y la retirada completa de las tropas de la Franja de Gaza.
La resistencia palestina liberará en este ciclo a soldados israelíes y a los civiles restantes a cambio de un número concreto de prisioneros palestinos. La fase tres conforma el intercambio por ambas partes de los cuerpos de prisioneros fallecidos, así como un plan integral de reconstrucción de Gaza, con una duración de entre tres y cinco años, supervisado por Egipto, Qatar y la ONU.
Los intercambios de prisioneros se llevarán a cabo en el cruce de Rafah entre la seguridad egipcia y las Brigadas Ezzedine al-Qassam.
TRUMP SE APUNTA EL TANTO
El primer anuncio del alto el fuego lo hizo el presidente electo de EEUU, Donald Trump, que asumirá el poder el 20 de enero, y se atribuyó el mérito. Con su habitual pomposidad, afirmó que «este épico acuerdo de alto el fuego» ocurrió gracias a su victoria electoral, dado que demostró al mundo que su Gobierno «buscará la paz y negociará acuerdos para garantizar la seguridad de todos los estadounidenses». «Hemos logrado mucho sin siquiera estar en la Casa Blanca todavía. Imagínense todas las cosas maravillosas que sucederán cuando regrese a la Casa Blanca», agregó.
El presidente saliente, Joe Biden, atribuyó el acuerdo a meses de «intensa diplomacia» y «presión extrema» contra Hamas. «Mi diplomacia nunca cesó en sus esfuerzos para conseguirlo», aseguró Biden, que ha apoyado el genocidio con entre 17.000 y 22.000 millones de dólares en ayuda militar a Israel, además del respaldo diplomático.
Tanto los equipos de Trump como los de Biden han participado en las negociaciones, ambos con el propósito de atribuirse el logro de un alto el fuego para el que hasta ahora no habían mostrado urgencia. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, por su parte, quiso mostrar una imagen de dureza al afirmar, mientras el mundo se felicitaba por la noticia, que aún quedan cláusulas del acuerdo «por resolver», y presumió de intransigencia al afirmar que obligó a Hamas a dar «marcha atrás en su exigencia de último minuto de cambiar el despliegue de fuerzas en el corredor de Filadelfia».
Por su parte, Hamas aplaudió un logro para la población y la resistencia palestina, así como un punto de inflexión en Oriente Próximo. Un portavoz recalcó que, en nombre de todas las víctimas, «no olvidaremos y no perdonamos», y añadió que los palestinos recordarán quién llevó a cabo las matanzas masivas, quién justificó las atrocidades y quién proporcionó las bombas lanzadas sobre sus casas.
El primer ministro de la ANP, Mohamed Mustafa, reiteró que «ningún ente distinto de la Autoridad Palestina debe gobernar la Franja de Gaza» haciendo suya la propuesta de EEUU, para que este órgano desacreditado y rechazado por la mayoría de los palestinos y que apenas llega a un débil control de reductos aislados de Cisjordania, asuma la responsabilidad en Gaza con la tutela de aliados de Washington.
Masacres hasta el último momento
En las últimas horas antes de conocerse el acuerdo de alto el fuego, Israel siguió bombardeando la Franja de Gaza sin dar descanso a los palestinos. Mató a 62 personas más e hirió a otras 253 hasta la medianoche del martes, y ayer al mediodía ya había matado a otras 33. Mató a tres personas en un ataque contra un puesto de comida de la sobrepoblada zona de Al-Mawasi y a una familia de siete miembros que se refugiaba en una escuela en ciudad de Gaza. Otras once personas de las familias Shuqura y Saleh murieron en otro ataque contra la casa en la que se refugiaban en Deir al-Balah. El Ejército israelí también ordenó la evacuación de Yabalia, tras denunciar el disparo de proyectiles desde la zona, preparando una neva operación militar.GARA
Lágrimas de alegría en una población exhausta
Miles de palestinos vitorearon en toda la Franja de Gaza cuando se anunció un acuerdo de tregua. En Deir el-Balah, en el centro del enclave, cientos de personas manifestaron su alegría frente al hospital de los Mártires de Al-Aqsa, bailando, agitando banderas palestinas, tocando tambores y llorando de alegría. Concentraciones similares tuvieron lugar en otras localidades de Gaza, entre una población exhausta, diezmada y privada de todo durante 467 días de constantes bombardeos y asedio.
Muchos gazatíes esperan regresar a sus casas, aunque saben que puede que ya no existan. «Estoy muy feliz. Es cierto que mucha gente de Gaza no tiene hogares a los que regresar, pero es bueno estar alrededor de tu gente y vecinos», señalaba el niño de 13 años Mohammed al-Nabahin a Al-Jazeera. En medio de la alegría también recordaron a los miles de muertos. «Espero que esta guerra realmente termine y nos digan que podemos regresar a nuestras casas en el norte. Estoy muy triste. Mi hermano y mi hijo están martirizados. Dos de mis sobrinos han sido detenidos. Lo más importante es tener seguridad, para poder proteger a nuestros niños sin ataques aéreos o drones. Estamos exhaustos, exhaustos», afirmaba Um Mohammed. «Ha sido una guerra brutal. Todas las escenas que hemos soportado nunca serán borradas de nuestra memoria», afirmó Saleh, de 27 años, a la misma cadena. Pero la diferencia de objetivos de Israel y el pueblo palestino hace frágil la tregua. Israel no ha perdido de vista su objetivo. «Tenemos muchas herramientas para luchar contra Hamas después del acuerdo», señaló el general de brigada retirado Amir Avivi, que asegura que Israel no tiene ninguna intención de poner fin a la guerra, con o sin tregua. Jonathan Conricus, exportavoz del Ejército va más allá: cree que el acuerdo está dividido en fases precisamente para permitir a Israel retomar los combates. Ambos coinciden en que la presencia militar israelí en Gaza podría extenderse al menos una generación. GARA

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