Arnaitz GORRITI
FÚTBOL

Un misil de Pablo Durán deja al Alavés compuesto y sin la victoria en casa

Kike García adelantaba al Glorioso a los cinco minutos merced a un penalti visitante, pero el conjunto gasteiztarra no terminó de afianzar su renta. Durán, en un error defensivo albiazul, puso la igualada y dejó a los de Coudet con un punto sobre el descenso.

La capacidad incisiva de Carlos Vicente fue de lo más destacado del Alavés ante el Celta.
La capacidad incisiva de Carlos Vicente fue de lo más destacado del Alavés ante el Celta. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

El Deportivo Alavés ha puntuado en cuatro de sus cinco últimos partidos, pero le cuesta un mundo ganar. Después de su victoria en Sevilla, un inesperado penalti trajo consigo el tempranero gol de Kike García ante un Celta de Vigo algo flojito en defensa. Pero después de una primera mitad sosa en demasía en buena medida porque el Glorioso no supo concretar el último pase, un misil de Pablo Durán desde la frontal del área supuso el definitivo empate a un gol. Por ende, el Alavés se queda con 21 puntos, en decimoséptima plaza, con solo un punto de margen sobre el descenso.

Lo peor fue que pronto se pudo decantar el partido para el Glorioso. Kike García transformó desde el punto de penalti el regalo que el conjunto celtiña ofrecía al despejar Fran Beltrán con el brazo un córner absurdo regalado a su vez por el cuadro galaico. El delantero titular albiazul, agradeciendo el favor del VAR, engañó absolutamente a un Guaita que se arrojó justo al lado opuesto por donde fue el balón.

Sintió el Celta ese golpe en los primeros minutos, pero el Glorioso no terminó de llegar con peligro a las inmediaciones de Guaita, mientras que el conjunto olívico creó un susto sin comerlo ni beberlo, ya que Abqar decidió bailar al agarrado con el «Panda» Iglesias en el saque de una falta, un baile que devino en llave de judo, pero que el colegiado Hernández Maeso no estimó como punible, así tampoco desde la sala de videoarbitraje.

Por todo lo demás, la primera mitad fue digna de las protestas de los aficionados, que volvieron a reclamar no tener que ir a ver a su equipo otro lunes por la noche.

Lo cierto es que los primeros 45 minutos poco tuvieron que contar, salvo un par de pases en profundidad en los que Jon Guridi no estuvo nada fino a la hora de habilitar el esférico para Kike García.

RITMO Y DISPARO

Owono pudo lucirse nada más arrancar el encuentro en su segunda mitad, al despejar a córner un peligroso disparo del recién ingresado Willot Swedberg. Y poco después, Carlos Vicente despertaba a Mendizorrotza en una contra por la izquierda que Jon Guridi, gafado este lunes de invierno, no lograba rematar al entretenerse con el control y el acomodo del esférico.

Definitivamente, la segunda mitad se jugó con otros bríos después de la siesta con gol que fue la primera. Los de ‘Chacho’ Coudet recuperaban un par de balones merced a su presión alta, pero siempre se topaban con el debe de no estar precisos con el pase definitivo. Mientras, el Celta metía algo de miedo gracias a un remate de Carreira como principal jugada de peligro, aunque el remate del carrilero celtiña se escapaba algo alta de la portería de Owono.

Los cambios del bando galaico suponían dar un paso adelante en el campo, aunque sin hacer grandes ocasiones. Pero en estas Pablo Durán, mediado el segundo tiempo, arrojaba un cubo de agua helada sobre el cogote alavesista. El centrocampista celtiña empalaba un tremebundo derechazo desde fuera del área y aunque Owono llegaba a tocar el balón al remate de Durán, no logró lo suficiente como para evitar el empate a uno. Gol número 33 que encaja el Glorioso esta campaña.

Pronto quiso reaccionar el conjunto de ‘Chacho’ Coudet, y una nueva jugada de Carlos Vicente terminaba en la mano de un defensor del Celta, aunque el árbitro no estimaba que hubiera que regresar al punto de los 11 metros.

Con 20 minutos para terminar, la entrada de Villalibre y Carlos Martín dio prestancia en ataque a los albiazules, pero sin precisión ni claridad, pese a la endeblez del cuadro galaico a la hora de mantener su portería a buen recaudo.

Y a buen recaudo lo supo mantener, en buena medida por un Hernández Maeso excesivamente puntilloso con las cargas de los atacantes, lo cual no permitía al Glorioso empujar con mayor ímpetu y sumar una victoria que acarició durante más de una hora, pero que un golazo de Pablo Durán impidió.