Diputados díscolos hacen fracasar la ley antiinmigración de la CDU
El candidato a canciller cristianodemócrata, Friedrich Merz (CDU), perdió ayer una importante votación a pesar del apoyo de los liberales del FDP y de la neofascista AfD. La excanciller Angela Merkel criticó esta alianza. El debate parlamentario ha incrementado la polarización política en Alemania.

El líder de la CDU y candidato a canciller, Friedrich Merz, sufrió ayer una significativa derrota política cuando su propuesta denominada «ley de limitación de afluencia» migratoria fracasó con 338 votos a favor y 349 en contra. El resultado fue sorprende porque el conjunto de los votos de la CDU, el FDP y la AfD habrían supuesto los escaños necesarios suficientes para pasar a la siguiente fase del proceso legislativo. Además, el miércoles ya salió adelante una enmienda de los cristianodemócratas gracias al apoyo de liberales y neofascistas, aunque con solo tres votos de diferencia.
A pesar de tratarse de un voto nominal, tanto la CDU como el FDP fracasaron a la hora de poner orden en sus filas. Oficialmente no existe disciplina de partido ya que cada diputado responde solo a su consciencia. Así, 12 de los 196 diputados de la CDU no acudieron a la votación y el resto votó en favor. También faltaron 16 de los 90 parlamentarios del FDP, mientras que dos votaron en contra y cinco se abstuvieron. «El FDP contribuyó a impedir el cambio migratorio», comentó Merz al respecto. El líder de los liberales, Christian Lindner, respondió que la ausencia de los 12 cristianodemócratas «pesa políticamente más que las ausencias de otros grupos».
«El hecho de que la propuesta de la CDU haya sido rechazada por su propio grupo supone la desautorización de Merz como candidato a canciller», subrayó la aspirante de la AfD, Alice Weidel. «Solo con la AfD podrá haber un giro en la política migratoria», insistió, frente a lo que consideró «la implosión de un partido popular conservador».
Llama la atención que la excomunista Sahra Wagenknecht junto a otros 6 de los 10 diputados de la BSW se sumasen a los tres partidos que se sitúan a la derecha del centro político. Esta formación se escindió de Die Linke (La Izquierda), que votó casi por completo en contra de la propuesta.
El canciller en funciones y candidato del SPD, Olaf Scholz, comentó el desenlace en su cuenta en X: «Esta semana se ha roto algo muy valioso en el Bundestag: el consenso de todos los demócratas». Su partido le presenta como «el canciller del centro».
El SPD tiene ahora motivos para pensar que podría remontar los 14 puntos que le separan de la CDU en las encuestas de intención de voto.
PARA MERKEL, UN ERROR
En 2021, Scholz ganó las elecciones por un desliz de su rival de la CDU, Armin Laschet. Merz, en cambio, cuenta con una disidencia interna, que se ha hecho escuchar. Su antecesora frente al partido, la excanciller Angela Merkel, se distanció el jueves públicamente de él. Rompiendo su habitual silencio sobre los asuntos de la CDU escribió en web personal que cree un error «permitir ciegamente una mayoría con los votos de la AfD por primera vez en una votación en el Bundestag». Ayer, Merz le acusó, sin citarla por su nombre, de tener «una parte importante de responsabilidad» en que desde 2017 haya un grupo parlamentario de la AfD.
El gesto de Merkel no vino solo. El conocido intelectual y judío confeso Michel Friedman dejó la CDU y el superviviente del Holocausto Albrecht Weinberg devolvió su Cruz de Mérito Federal. Desde el miércoles se suceden las protestas ante sedes de la CDU, algunas incluso ocupadas, lo que ha incrementado la polarización y crispación política.
Los sondeos indican que hoy la CDU necesitaría al menos un socio para poder gobernar en Alemania y constatan que una mayoría social quiere otra política migratoria.

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