Los elevados niveles de corrupción, un obstáculo para los esfuerzos climáticos
La lucha contra la corrupción en el sector público se mantuvo en 2024 a nivel mundial en niveles «extremadamente elevados», al tiempo que los esfuerzos por mitigarlos «claudican» con consecuencias incluso en la lucha contra el cambio climático, señala en su último informe la organización Transparencia Internacional.

La organización Transparencia Internacional (TI) publicó ayer su último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), un informe en el que se destaca que los niveles de corrupción a nivel global fueron en 2024 «extremadamente altos» mientras que los esfuerzos por combatirla cada vez van a menos. Unos niveles de corrupción que amenazan con hacer «descarrilar» los esfuerzos de lucha contra el cambio climático, especialmente por el desvío de dinero público dedicado a la transición energética.
En el informe se califica a 180 países con notas desde el 0 al 100, y la media se ubica en 43 puntos, evidenciando la necesidad de «aplicar medidas urgentes» contra esta lacra. Más de dos tercios de estos países tienen una nota inferior 50 puntos.
Dinamarca, Finlandia y Singapur son los tres países con una nota más alta, mientras que Venezuela (10), Somalia (9) y Sudán del Sur (8) se encuentran a la cola, en gran parte por el impacto de las «situaciones de fragilidad y conflicto» por las que atraviesan.
«CONTRA LAS CUERDAS»
Este año, la ONG ha puesto el foco en la influencia de la corrupción en un contexto de fenómenos climáticos extremos y el calentamiento global. La situación climática, sumada a la «erosión de la democracia y un declive en el liderazgo mundial en materia climática» pone al mundo «contra las cuerdas». Subraya que la corrupción representa un «enorme obstáculo» para resolver la crisis climática. En los países percibidos como más corruptos, el riesgo de desvío de los fondos destinados al clima es más elevado, pues las medidas de protección son más difíciles de aplicar y se favorece a los lobbies de energías fósiles.
Y esos Estados, principalmente situado s en África, Asia y América del Sur, también están expuestos al cambio climático. Es el caso Sudán del Sur, Somalia y Venezuela.
«Los Gobiernos y las organizaciones internacionales deben integrar medidas anticorrupción en sus esfuerzos climáticos para proteger las financiaciones, restablecer la confianza y aumentar su impacto», afirmó Maira Martini, directora general de TI.
Según el observatorio de la lucha anticorrupción, son miles de millones de dólares de fondos climáticos los robados o mal utilizados. Se apoya en ejemplos de colusiones y malversaciones en Sudáfrica (41) o en Rusia (22), pero también en EEUU (65), aunque está mejor clasificado que la media.
Los desvíos de fondos afectan sobre todo a las poblaciones más vulnerables, muy dependientes de la ayuda pública para enfrentar las catástrofes naturales y la contaminación.
La corrupción influye también en las negociaciones climáticas internacionales: las ONG denunciaron la presencia anormal de lobbies del petróleo en la COP29, organizada en Azerbaiyán (22).
De manera más global, TI subraya un aceleramiento de la corrupción entre 2012 y 2024 en 47 países y una disminución en solo 32 países.
El Estado español cae diez posiciones en la clasificación
El Estado español se sitúa a mitad de tabla del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional, con 56 puntos, por detrás de países como Granada, Botsuana, Ruanda o Arabia Saudí, pero por delante de Italia, Polonia, Grecia o Eslovaquia, tras perder cuatro puntos y caer diez posiciones respecto a 2024, en una UE y una Europa Occidental donde «está fracasando la lucha contra la corrupción» y donde Transparencia Internacional señala un «debilitamiento» del Estado de derecho y una «sobrecarga de los servicios públicos». La ONG no ha registrado un «progreso sustancial» a nivel legislativo y en el marco anticorrupción. De los 31 países europeos analizados, solo seis mejoran y casi una veintena descienden. Alemania y el Estado francés están «en declive», y los países nórdicos, considerados «sólidos», registran su peor puntuación. Por tercer año, Hungría (41) ocupa el último lugar entre los socios de la UE, por detrás de Bulgaria (43) y Rumanía (46).GARA

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