Las individualidades y el fondo de armario deciden en la prórroga
La Real queda apeada de la Copa. Encajó su tercera derrota del curso ante el Real Madrid pero el equipo blanco, que se había adelantado en el marcador, no pudo sentenciar hasta el añadido a un rival que no se vio inferior. Amaiur marcó un golazo.

La Real puede centrarse en Liga, que no es mala cosa, viendo la pelea tan bonita en la que se ha metido y cómo aprietan sus rivales. Como hizo en la Supercopa hace tres semanas, el Real Madrid le apeó anoche de la Copa y será quien dispute la semifinal.
Fue el tercer partido que han disputado los dos equipos en veinte días y el tercero que acaba con victoria blanca, pero también el que vio a una Real mejor, así que el equipo al menos ha cumplido uno de los objetivos que se marcaba en el inicio de este póker de enfrentamientos que culminará dentro de un mes con la visita liguera a Valdebebas.
Sorprendió allí anoche Sánchez Vera con sus cambios, al dejar en el banquillo a dos de sus futbolistas de referencia, Nerea Eizagirre y Franssi, que habían sido titulares en los dos encuentros previos contra el Real Madrid. Entraban en su lugar Lorena y Amaiur, que le ha cogido el gusto a marcar al equipo blanco. Un Real Madrid que había reservado futbolistas en su visita del sábado al Levante para volver a alinear, como en el último encuentro de Zubieta, lo que bien podría ser su once de gala.
No fueron las únicas precauciones de Alberto Toril, que pareció responder con un «pues toma taza y media» a la rueda de prensa que había ofrecido la víspera Sánchez Vera. Y es que al menos en los primeros minutos, las locales se quedaron quietecitas, esperando algún error de la Real que les permitiera llevarse el balón, encontrar un hueco y liarla. No se dejaron impresionar las donostiarras y aceptaron la pelota, pero evitaron riesgos, respondiendo con concentración y calma para evitarse uno de esos inicios puñeteros que han sufrido últimamente. Fue llamativo el par de minutos que se tiraron Apari, Lorena y Lucía Rodríguez inmóviles y pasándose el balón en corto, sin que ninguna futbolista rival diera un paso adelante para intentar quitárselo. Una guerra de nervios de la que se hartó primero el Real Madrid, para hacerse con la pelota y el control del juego durante un rato.
GENIALIDADES
Control más aparente que efectivo por lo que tuvo que recurrir a una genialidad de Weir para adelantarse. Y a Antonia Silva para asistir porque con la ayuda de las centrocampistas, Emma y, sobre todo Izarne, que disputó su mejor partido de la temporada, tuvieron libertad para subir y fuerza para tapar a Athenea y Caicedo, que se desesperaron por momentos. Así que fue Silva la que envió el balón desde la derecha para que Weir recibiera en el balcón del área y, entre tres jugadoras, controlara, se girara, sorteara a Apari y chutara e 1-0.
Necesitó unos minutos la Real para sobreponerse, pero una acción de Amaiur y Mirari que acabó anulada por fuera de juego de la azpeitiarra -si no, habría sido penalti de Lakrar, aunque a la francesa le perdonaron la roja en la segunda parte, así que a saber- dio el pistoletazo de salida al último tramo del primer tiempo, que se tiñó de txuri-urdin. Apretaron las guipuzcoanas a un Real Madrid muy incómodo pero no acababan de generar ocasiones claras, así que, como su rival, acabaron recurriendo a una genialidad de su goleadora. Faltaban 15 segundos para que llegara el descanso cuando Amaiur recibió un balón de Lorena para soltar un derechazo desde la frontal que entró junto al palo opuesto para colocar el 1-1 en el marcador.
Lo que había conseguido evitar la Real en el arranque de partido se lo encontró en los primeros minutos de la segunda parte, a la que entró mejor su rival. Se sucedieron los sustos, con una muy buena ocasión de Athenea que desbarató Lete, un remate de Bruun al larguero tras una de las pocas incursiones que consiguió culminar Caicedo y un regalo de Amaiur a Bruun que pudo subsanar Lucía Rodríguez cuando la danesa ya pisaba área.
También superaron esa fase las donostiarras. No tanto como para amenazar a Misa pero sí para evitar que tuviera trabajo Lete, aunque un resbalón de la guardameta estuvo a punto de costar caro.
Pero el tiempo corría a favor del Real Madrid, con un fondo de armario que le permite afrontar con garantías calendarios exigentes y partidos largos. Fue eso, de hecho, y la calidad individual de sus futbolistas lo que sentenció la eliminatoria. Las madrileñas fueron apretando con mayor intensidad conforme se acercó el noventa y, aunque el equipo guipuzcoano consiguió aguantar para forzar la prórroga, la victoria acabó quedándose igualmente en Madrid.
Caicedo, que tan frustrada se había visto durante buena parte del choque, tomó el testigo de Weir, aprovechando los huecos que ahora sí dejaba una Real cansada. En el minuto 95 condujo una contra para regalar el 2-1 a Toletti y en el 106 aprovechó un pase en profundidad de Eva Navarro para sentenciar la eliminatoria.

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