Fallece Elías Antón, exconcejal de Iruñea y militante incombustible
Elías Antón, exconcejal de Iruñea por HB, falleció ayer. Fue torturado varias veces por su militancia y su relato se convirtió en uno de los 17 escogidos por el Ayuntamiento de la ciudad para apoyar la querella argentina. Por encima de ello, fue un militante incansable.

Elías Antón era un militante incansable, un idealista enamorado de una URSS que pudo visitar en sus últimos momentos. Peleó por sus ideas y pagó por ello, siendo torturado en varias ocasiones. La primera de ellas, a los 19 años, por Melitón Manzanas, a quien describió como «un sádico», aunque, como dijo después, aquel episodio de malos tratos no fue el peor.
El maltrato a manos de Manzanas tuvo lugar en 1966, después de que fuera detenido en el Alto de Beraun (Pasaia) por miembros de la Guardia de Franco cuando iban a desplegar una ikurriña.
Manzanas, según confesó a GARA hace poco más de un año, le tenía muchas ganas. Unas semanas antes habían ido a hacer pintadas en la iglesia de Guadalupe, porque sabían que, precisamente, era la virgen a la que era más devoto el colaborador de la Gestapo que se convirtió en el primer objetivo mortal de ETA.
En 1968 fue nuevamente arrestado en Urbasa al tratar de colocar una ikurriña de EGI y trasladado al cuartelillo de Olazagutia, donde fue objeto nuevamente de maltrato. El resto de detenidos subrayaron que, especialmente, se cebaron con él.
A finales de los 70, fue el fundador de Gestoras pro-Amnistía en Nafarroa.
Antón era concejal de Iruñea por HB en 1981, año en que fue detenido cuando participaba en un simposio sobre residuos sólidos en Madrid. Tras esta detención tuvo que refugiarse más allá de la muga del Bidasoa.
Fue durante su entrega a las autoridades españolas en 1986 cuando se produjo ese episodio de torturas que él relató a GARA como más duro que el protagonizado por Melitón Manzanas.
En 1989 encendió el txupinazo que dio arranque a los sanfermines de ese año. Fue el tercer concejal de HB que prendió la mecha, tras Patxi Zabaleta e Iñaki Beorlegi.
De profesión fue tapicero. Tenía el taller en el barrio de Donibane. Esta pericia en la tapicería sirvió para levantar una importante empresa del sector en Ipar Euskal Herria durante su exilio: Sokoa.
Su testimonio de torturas a manos de Manzanas, sobre el que ha protagonizado varias entrevistas para GARA, fue uno de los escogidos por el Ayuntamiento de Iruñea para apoyar la querella argentina contra los crímenes del franquismo. La última vez que se prestó a dar su testimonio fue en el marco de Etorkizuneko Artefaktua, cuando narró la indignación que supuso para él la condecoración de Melitón Manzanas.
Hace solo dos días que envió su última colaboración a este medio, con motivo de la polémica en torno a Los Caídos, dado que era un firme defensor del derribo.
Hombre de mucho carácter, era directo, firme y terco como pocos. Despertaba una simpatía inmediata. Pierde mucho Iruñea con la marcha de este idealista que nunca olvidó ni perdonó.

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