Raimundo FITERO
DE REOJO

Todos los lenguajes

La escena de Zelenski, Trump y Vance en el despacho oval de la Casa Blanca es, verdaderamente, un documento histórico. Hay que revisarlo. Es una escuela práctica. Hay que analizar todos los lenguajes concurrentes. Las palabras, los gestos, el lenguaje corporal, el espacio ocupado, el contexto y los coros que rodeaban a los que acabaron a gritos. El hábito sí hace al monje cuando se trata de relaciones internacionales. Ese vestuario de campaña de Zelenski es un mensaje interior, una denuncia exterior, una pose y en la Casa Blanca se tomó como un desprecio a las recomendaciones protocolarias específicas y una falta de respeto.

Desde ese momento, la tensión existía, y aquí empiezan las primeras dudas razonables. ¿Fue todo premeditado? Tener cámaras emitiendo en directo en este tipo de encuentros no es habitual, se deja hacer fotos y tomar imágenes unos minutos y después se encierran, discuten y en la rueda de prensa posterior hacen declaraciones pactadas. ¿Fue una encerrona o fue Zelenski el que no supo calibrar el tono, su gestualidad, su lenguaje no verbal que era, eso es objetivo, algo despreciativo? Un hombre que viene del espectáculo debería saber controlar esto.

Así que las conclusiones son provisionales. La escena fue inédita, aleccionadora de formas y fondos, pero los resultados de esta discrepancia no se pueden intuir. Yo apuesto: Zelenski tiene los días (semanas o meses) contados como presidente de Ucrania, firme el acuerdo de venta o no. Los propios ucranianos han visto una obcecación que les deja más desamparados. La reacción de la UE es hipócrita.