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DÜSSELDORF

«Tiempo de ilusiones» para Rheinmetall y la industria militar

Un soldado, junto a un Panther KF51, fabricado por Rheinmetall.
Un soldado, junto a un Panther KF51, fabricado por Rheinmetall. (Julian STRATENSCHULTE | EUROPA PRESS)

«El tiempo de las ilusiones ha terminado», anunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Parlamento Europeo al estimar «una ilusión» una seguridad europea sin un potente gasto militar.

Von der Leyen propuso aumentar el gasto en defensa hasta el 3% del PIB y defendió su plan de rearme que prevé movilizar casi 800.000 millones de euros en cuatro años y préstamos por valor del 150.000 millones para financiar compras de productores europeos.

Un plan que sí supone «el tiempo de las ilusiones» para la industria armamentística.

Tras un crecimiento que ya fue frenético el año pasado, el fabricante de armas Rheinmetall espera que su cartera de pedidos vuelva a dispararse. «Ha comenzado una era de rearme en Europa que exigirá mucho de todos nosotros», afirmó el director general del potente grupo alemán, Armin Papperger, al presentar ayer los resultados récord de 2024. Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, el grupo líder europeo de municiones para tanques y piezas de artillería ha disfrutado de una serie de éxitos comerciales.

Rheinmetall se ha convertido en uno de los grupos más importantes de Alemania, donde los fabricantes de armas han crecido durante mucho tiempo a la sombra de los líderes de la automoción y las máquinas-herramientas.

«Nos hemos convertido en un actor global», afirmó Papperger, que lidera una de las 30 mayores empresas de defensa del mundo, según el ranking del instituto Sipri.

El grupo ve abrirse nuevas perspectivas con el plan de Bruselas de «rearmar Europa» y el enorme gasto de defensa previsto por el futuro Gobierno alemán bajo el liderazgo de Friedrich Merz.

Para Papperger, el «considerable programa de inversiones» impulsado por los conservadores y socialdemócratas convertirá a la industria militar en «un motor de empleo como el resto» en Alemania. Con los tradicionales gigantes industriales alemanes sumidos en una profunda crisis, el sector militar gana terreno: el fabricante de tanques franco-alemán KNDS se hizo recientemente cargo de la fábrica del grupo ferroviario Alstom en Görlitz y el especialista en electrónica de defensa Hensoldt quiere contratar empleados de los proveedores de automoción Continental y Bosch.

Papperger confirmó que hay «conversaciones» sobre la idea de adquirir la planta de Volkswagen en Osnabrück, donde podría producir componentes electrónicos. Rheinmetall convertirá, además, dos de sus plantas automotrices, en Berlín y Neuss, en plantas de fabricación de armas y municiones.

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el grupo ha desempeñado un papel clave en el mantenimiento de los tanques entregados a Kiev, como el Leopard 2, del que Rheinmetall es uno de los fabricantes.

La facturación total de Rheinmetall, incluidas sus actividades civiles, aumentó un 36% el año pasado hasta alcanzar un récord de 9.800 millones de euros, y su sector militar creció un 50%.

El beneficio operativo del grupo aumentó un 61% hasta los 1.500 millones de euros en 2024. Se espera que la tendencia continúe, con un aumento de la facturación previsto entre el 25 y el 30% este año. Las ventas de defensa crecerán entre un 35% y un 40%, un pronóstico que no tiene en cuenta los acontecimientos geopolíticos de las últimas semanas.

El grupo planea aumentar su plantilla global de 34.000 a 40.000 empleados en los próximos dos años.

Por otra parte, Papperger pidió cautela en la relación con Estados Unidos, «aunque el tono se haya acalorado un poco últimamente». «Debemos cooperar con ellos, pero hay algunas áreas en las que debemos ser independientes», dijo, como la digitalización, los satélites y la defensa aérea.