Tormenta de tópicos
Sigue lloviendo y lo hace sobre mojado. No es posible ahuyentar los dichos populares clásicos. La cadena de borrascas configura un estado de humedad superlativa. La situación hídrica se coloca por encima de las medias de los últimos años. Es un alivio. Es un nuevo aviso de lo que se nos avecina. La confirmación oficial, universal, es que el 2024 fue el año más caliente de la historia con un subida de algo más de un grado de media, lo que produce problemas y daños irreversibles. Grandes sequías, grandes tormentas, tiempos secos irrespirables suceden a tiempos que ahogan. Imposible revertir esta situación. No hay consenso, los que mandan quieren dinero ahora, no salud mañana.
Por eso deglutimos los noticiarios comprobando el parte de desgracias, de avisos, de sustos, de retóricas, de uso de un lenguaje obvio, con entrevistas a la ciudadanía que está asustada, que repite las mismas ideas sobre los años que, o pasaba eso, o incluso que jamás habían visto algo similar. Los especialistas advierten que tantos días en esta situación agrian el carácter, crecen los estados depresivos coyunturales.
Lo que antes era una conversación de ascensor se ha convertido en un debate de oficina, taberna o mesas de tertulianos. Sirve para no hablar de la barbarie criminal de Netanyahu; de las tensiones internas en USA debido a las actitudes descerebradas de su emperador naranja, ni de los brincos con los que transcurre la legislatura española.
Borjamari aplaudió públicamente la reconciliación con Vox, como Aznar y claro, Feijóo, que no sabe a qué juzgado mirar para orientarse.

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