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EL INFIERNO EN GAZA INCENDIA ORIENTE MEDIO

Israel mata de hambre e inasistencia médica a Gaza para reocuparla

Israel masacró ayer el enésimo hospital (esta vez de la ONU), mata de hambre a los gazatíes (ya no hay pan) y les deja sin medicamentos para forzar su desesperación y reocupar buena parte de la Franja de Gaza. Paralelamente, el Gobierno manda a sus ministros más ultrasionistas a provocar a la Explanada de las Mezquitas. Y sobran las palabras, huecas ante tamaño drama.

Palestinos lloran ante los cuerpos de familiares, entre ellos varios menores, a los que Israel mató en Beit Lahia.
Palestinos lloran ante los cuerpos de familiares, entre ellos varios menores, a los que Israel mató en Beit Lahia. (Omar AL-QATTAA | AFP)

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que, en el marco de la ampliación de la ofensiva militar contra Gaza, el Estado sionista se «apoderará de grandes áreas» de la Franja, lo que implicará la «evacuación a gran escala» de la población del enclave palestino. «La operación Fuerza y Espada en Gaza se está ampliando para aplastar y limpiar la zona de terroristas e infraestructura terrorista, y apoderarse de grandes áreas que se añadirán a las zonas de seguridad del Estado de Israel», señaló.

Katz urgió a los gazatíes a que actúen «ahora para eliminar» a Hamas y «devolver a todos los secuestrados», antes de instarles a evacuar las zonas de combate de la Franja: «Esta es la única manera de poner fin a la guerra». Puro chantaje.

Israel puso sobre la mesa el bombardeo contra un hospital de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa) que a acogía a palestinos desplazados en Yabalia, en el norte de la Franja de Gaza, y que se saldó con la muerte de menos 22 personas, entre ellos nueve menores.

El Ejército israelí intentó justificar la matanza asegurando, sin pruebas, que el ataque «se produjo contra un centro de mando y control que se utilizaba para coordinar actividades terroristas y servía como punto de encuentro central para el Batallón de Yabalia» de la organización islamista.

«NUESTROS CORAZONES NO LO SOPORTAN»

Horas antes, de madrugada, las bombas mataron a 15 palestinos, 12 de ellos miembros de una familia, en Jan Yunis, en el sur de Gaza.

Farida al-Jabur vio cómo su casa comenzaba a temblar y, al correr a la vivienda de al lado, entre el polvo y las ruinas, se encontró a sus vecinos masacrados.

«Mi hijo se niega a entrar en casa después de que encontráramos restos humanos aquí. Yo no lo soporto, ni siquiera puedo llorar. Nuestros corazones no lo soportan. Yo también tengo miedo de entrar en casa», dice afligida. «¿Qué tipo de vida es esta? ¿Vamos a seguir viviendo así?»

HAMBRE Y MEDICINAS

Israel impide desde hace un mes la entrada de alimentos, ayuda humanitaria, combustible o medicamentos a la Franja de Gaza; en el que es ya el bloqueo israelí más largo desde el inicio de la guerra y que sitúa, una vez más, a cientos de miles de palestinos al borde de la hambruna.

En Ciudad de Gaza, la urbe más populosa -sus 500.000 habitantes huyeron primero, y ahora el número se ha duplicado con la población desplazada-, un grupo de palestinos se acercan a una panadería. Pero no queda nada.

«La falta de harina y de pan equivale a la muerte lenta que sufrimos», alerta un gazatí bajo anonimato, cuya familia está formada por siete personas. Este palestino pide tanto a las instituciones islámicas como a la ONU que hagan lo que sea, «pero que hagan algo».

El pasado 2 de marzo, Israel anunció el bloqueo a la entrada de suministros, el cual ya ha superado el del inicio de la guerra que duró del 7 al 21 de octubre. Los precios, que se estabilizaron un poco durante los dos meses de alto el fuego, se están disparando y ya no queda carne, cereales o papilla para bebé en los mercados.

El impacto del cerco israelí ya se siente entre los más vulnerables: los niños menores de cinco años. Han detectado más de 750 casos de desnutrición aguda, incluidos 85 de desnutrición aguda grave, según las pruebas realizadas a más de 29.000 niños antes de la ruptura del alto el fuego, el pasado 18 de marzo.

La desnutrición es también alta entre las mujeres embarazadas y lactantes, y, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), la mitad de ellas -y hay unas 50.000 en Gaza- enfrentan un «embarazo de alto riesgo» mientras que al menos uno de cada cinco bebés ya nació con complicaciones en febrero, incluyendo peso bajo.

Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó de que el «asedio mortal» impuesto hace un mes por Israel a la entrada de ayuda humanitaria a Gaza está provocando el agotamiento de medicinas esenciales, lo que «condena a la población a un sufrimiento insoportable». El bloqueo ha obligado a racionar los analgésicos, a ofrecer tratamientos menos eficaces o a rechazar a los pacientes por falta de medicamentos, y se están quedando sin suministros como anestésicos, antibióticos pediátricos y medicamentos para enfermedades crónicas como epilepsia, hipertensión y diabetes.

ENÉSIMA PROVOCACIÓN

Recién reincorporado al Gobierno tras el fin del alto el fuego, el ministro de Seguridad Nacional de Israel y líder de los colonos judíos, Itamar Ben Gvir, realizó una nueva visita a la Explanada de las Mezquitas después de dos semanas de bloqueo al acceso a los judíos al lugar con motivo del mes de Ramadán.

Hamas instó a una «escalada de la confrontación» contra «el asalto del ministro fascista Ben Gvir», una «provocación y una escalada peligrosa».

Ben Gvir, condenado por racismo y apoyo a una «organización terrorista», ha visitado la Explanada cuatro veces desde su llegada al Gobierno.



El «Qatargate» lleva a declarar a «Bibi»

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tildó de «farol» la investigación abierta contra varios de sus asesores por filtrar supuestamente información a los medios de comunicación favorable al Gobierno qatarí en el marco del escándalo bautizado como «Qatargate».

El jefe del Gobierno israelí, que acudió a declarar ante un tribunal de Tel Aviv, arremetió contra los medios de comunicación a su salida del juzgado. «¿Cómo no os da vergüenza?», espetó a los periodistas. Desde que comenzaron las pesquisas, el primer ministro ha criticado a las fuerzas de seguridad. El lunes, afirmó que se trataba de una «caza de brujas» cuyo objetivo es «evitar que logre el cese definitivo de Ronen Bar», jefe del Shin Bet, la agencia de Inteligencia interior del país. GAZA



El TPI avisa a Hungría, que amaga con su salida

El Tribunal Penal Internacional (TPI) recordó ayer que Hungría, como firmante del Estatuto de Roma, no puede «unilateralmente» incumplir los dictámenes que emanen de La Haya, por lo que en teoría debería detener al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto por los crímenes de guerra y contra la humanidad supuestamente perpetrados en la Franja de Gaza, y que ayer inició una visita oficial a Hungría invitado por homólogo, Viktor Orban. La Unión Europea insistió en el apoyo del bloque al TPI, recordando el compromiso de Hungría con el tribunal, pero evitando por el momento detallar cuáles serán las consecuencias si Budapest termina incumpliendo la orden de detención que pesa contra Netanyahu, estrecho aliado de Orban. Hungría amagó con retirarse del Estatuto de Roma.

Un portavoz del TPI recordó que la corte «depende de los Estados para poner en práctica sus decisiones», que es una «obligación», y que si un país tiene «dudas», debe «consultar» con el TPI. «No corresponde a los Estados determinar unilateralmente la solvencia de las decisiones legales del tribunal», señaló.

Bruselas, por su parte, indicó que «hemos sido bastante claros a la hora de expresar nuestra posición, tanto en lo que se refiere al apoyo de la UE al TPI como a las conclusiones del Consejo, en las que éste insta a todos los Estados a que cooperen plenamente con el tribunal».

El Gobierno ultranacionalista húngaro argumentó que el TPI «no tiene derecho» a acusar a Netanyahu de crímenes de guerra ya que Israel «solo se está defendiendo».

Orban calificó la orden de arresto de «cínica», y dijo que no tendrá ningún efecto en su país. Su ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, fue más allá y aseguró que la actividad del TPI «se ha politizado», por lo que Hungría reconsiderará su futura participación en la entidad.GARA