Los lugares comunes del thriller rural

En los últimos años han surgido thrillers interesantes en el Estado español como “As Bestas” o “La isla mínima”, que emplean el entorno rural como un elemento fundamental para la construcción de conflictos. “Tierra de nadie” podría encuadrarse dentro de dicho género, aunque se encuentra a una notable distancia de estas propuestas. Quienes sientan predilección por los thrillers rurales encontrarán una propuesta de interés; no obstante, su desarrollo narrativo adolece de cierta inconsistencia y tiene un ritmo bastante irregular.
Narra la historia de tres amigos atrapados en una realidad marcada por el abandono de las instituciones, el creciente y violento auge del narcotráfico en la región, y el peligroso aumento del malestar social. Las actuaciones del trío protagonista constituyen, indiscutiblemente, el pilar fundamental de la cinta, destacando en particular la magistral labor de Luis Zahera.
La propuesta visual es atractiva, ya que saca gran partido de los paisajes andaluces, integrándolos hábilmente en su puesta en escena, pero en general peca de obvia: el predominio de tonos amarillentos, propios del western o del thriller rural, refuerza la ambientación, aunque de manera algo forzada y poco sutil.
La tensión narrativa se construye más a base de gritos e insultos que de diálogos elaborados (cuando se llegan a entender). Desde el primer instante sentirán que todo tiene una atmósfera densa, que atrapa, pero repleta de lugares comunes y personajes que parecen extraídos de un catálogo de estereotipos.
La película presenta una mirada interesante al conflicto del narcotráfico en Cádiz, respaldada por sólidas interpretaciones; sin embargo, el relato se queda casi en lo anecdótico.
También rezuma un aire de patriotismo y una sobredosis de virilidad que generan bastante rechazo.

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