Gaizka IZAGIRRE
HERNANI
GUILLERMO TELL

A pesar de sus imperfecciones

Nueva propuesta para los amantes del subgénero de capa y espada. Con una estética que evoca a “El Señor de los anillos” y un tono similar a la de las películas clásicas del genero, “Guillermo Tell” es una superproducción que busca revitalizar la legendaria historia del arquero suizo.

Esta reinterpretación de Guillermo Tell, marcada por su violencia estilizada, resulta entretenida, pero adolece de una falta de identidad clara: cuando no hay acción, la trama pierde fuerza y se vuelve frágil. Su mayor debilidad radica en su exceso de cautela; opta más por la neutralidad y la contención, tanto en el plano formal como en el narrativo, antes de asumir riesgos capaces de generar un verdadero impacto. Esto se hace especialmente evidente en las escenas de acción, donde todo es excesivamente pulido, carente de crudeza.

Los 133 minutos de duración resultan excesivos, especialmente considerando que el protagonista, algo plano en su desarrollo, no ofrece la suficiente profundidad como para justificar tal extensión.

El director Nick Hamm apuesta por una narración tradicional y sin artificios, entregando una aventura de corte muy clásico. Aunque la película carece de una identidad distintiva y presenta bastantes debilidades, su esencia recuerda a las imponentes epopeyas cinematográficas de antaño.

Y es precisamente en ese tono clásico donde la película sale bastante airosa. La meticulosa recreación histórica, que va desde el vestuario hasta los majestuosos paisajes alpinos, permite un deleite visual que, sumado a las dinámicas escenas de combate y a un elenco que brinda interpretaciones aceptables (especialmente en el caso de Claes Bang), logra eclipsar sus imperfecciones en favor de una experiencia cinematográfica entretenida.