Ramón SOLA
ZORRILLA

El 5-3-2 revoluciona a Osasuna: salvación asegurada y Europa a la vista

El Valladolid se convierte en presa cómoda para los rojillos, que se adelantan pronto y remachan al primer amago de rebeldía pucelana. Dos más de Budimir, y ya van 18. Bretones fue el mejor. El partido ante el Sevilla puede disparar las expectativas.

Abel Bretones fue el mejor jugador de Osasuna en Zorrilla.
Abel Bretones fue el mejor jugador de Osasuna en Zorrilla. (AGENCIA LOF)

Osasuna se ha sacudido las dudas de un plumazo: seis puntos en dos semanas dejan la permanencia sellada, ahora sí, y obligan a ponerse otro objetivo. El partido del próximo jueves ante el Sevilla dirá si es Europa. Si vence, las cosas empezarán a parecerse sospechosamente a hace dos años, cuando el equipo volvió tocado de la final de Copa pero se repuso rápido para alcanzar la séptima plaza de Conference. Ahora bastaría la octava.

El nuevo escenario llega tras una victoria lograda casi por inercia. Los rojillos se valieron de salida de la debilidad pucelana. Su afición silbó ya el juego local en el minuto 3, para cuando Moncayola había estado cerca del gol en un centro envenenado.

El de Garinoain se tuvo que marchar al banquillo por molestias musculares justo en esa jugada, pero Osasuna no perdió la concentración y se adelantó en una buena jugada antes del minuto 10, con Abel Bretones y Rubén García preparando por la izquierda un caramelo para Budimir.

A partir de ahí, como es norma en Vicente Moreno, el equipo se replegó, muy confiado en la defensa del área de sus tres centrales. El cambio táctico ha sido clave en esta resurrección de abril: desde que se implantó la línea, en la segunda parte de Montjuic, Osasuna no ha perdido ninguno de los cuatro partidos, tres de ellos fuera.

El tiempo transcurría plácidamente ante un Valladolid sin alma ni piernas. Tan plano estaba que ni el «sheriff» Gil Manzano tiraba de tarjeta esta vez, al contrario que el recital de Las Palmas hace dos meses.

La siguiente vez que llegó Osasuna también acabaría en gol, en otra buena combinación Aimar-Areso-Rubén, esta vez por la derecha. De ahí al descanso, los violetas perdieron hasta lo único que habían tenido: la posesión.

Un aparente exceso de confianza de Boyomo iba a complicar las cosas al inicio del segundo tiempo. Raúl Moro le ganó en velocidad y cruzó ante Sergio Herrera. En su retorno a Zorrilla, el central camerunés hizo su peor partido hasta la fecha con la camiseta roja. La temporada empieza a pesar a algunos futbolistas utilizados siempre por el técnico.

DE BOYOMO A BRETONES

Abel Bretones, por contra, cuajó el mejor partido de la campaña quizás: el asturiano estuvo imparable por su banda. Tuvo el 1-3 minutos después del apretón en el tanteo, en una jugada con regate de calidad y disparo alto; acto seguido lo rozó Pablo Ibáñez; y finalmente lo logró Budimir tras un penaltito a Catena. Sus 18 tantos en la Liga son un tesoro para Osasuna: 8 de penalti, cierto, pero en eso está infalible el croata y la mayoría de ellos han sido claros.

El 2-3 final llegaría en otro penalti, de esos que ahora son más obra del delantero (Sylla en este caso) que del defensa (Herrando). Pero no cambió el devenir del partido. Los canteranos locales introducidos por Álvaro Rubio no daban para más. La salida de Moi Gómez aportó más balón a los rojos y la de Rubén Peña un plus de veteranía hasta que el cronómetro llegó a cero, sin más sustos. La afición rojilla lo celebró a tope en el córner en que se consumieron los últimos segundos de partido.

Se quedó sin saltar al césped Bryan Zaragoza en su retorno, pero puede ser un revulsivo final importante si el reto realmente es Europa, lo que obligará a ganar al menos tres partidos. Tras el Sevilla el jueves, Osasuna tendrá enfrente tres huesos (Villarreal y Betis fuera, Atlético en casa), luego un partido en casa ante un Espanyol seguramente libre de peligro y el choque final en Mendizorrotza, al que habrá que ver cómo llega el Deportivo Alavés. Ojalá salvado.