Budimir, «pichichi» de cabeza y de penalti y tercero en el global
El croata anotó en Valladolid un doblete a su estilo preferido: uno de cabeza, otro de penalti. Lidera ambas clasificaciones dentro del Pichichi, en el que solo es superado por Lewandowski y Mbappé.

El cisne de Zenica no para de volar en Iruñea. En su mejor temporada goleadora suma ya 18 goles en liga y es el tercero en el Pichichi tras los galácticos Robert Lewandowski (25) y Kylian Mbappé (22). Claro que estos dos juegan en el Barcelona y el Real Madrid, que han anotado 88 y 65 goles, respectivamente, por solo 39 de Osasuna. Su aportación al equipo en términos proporcionales resulta mucho mayor.
No fue raro que el domingo en Zorrilla anotara de cabeza y de penalti. Esas dos facetas son lideradas por Budimir dentro del ranking de goleadores. Con la testa ha marcado ya seis, por delante de los cuatro del sorprendente Ayoze (Villarreal) y los tres de Lewandowski, Sancet (Athletic), Kike García (Alavés) y alguno más. Las tres últimas victorias de Osasuna se han cimentado en sus cabezazos: marcó a la Real en la larga travesía del desierto de victorias y ahora a Girona y Villarreal consecutivamente.
Desde el punto de penalti, el 17 rojillo suma ocho por seis del segundo, Mbappé. Ocho de ocho, todos los que ha lanzado. Y aquí también hay una intrahistoria, porque Budimir se ha sobrepuesto al fallo tremendo que se viralizó el año pasado contra el Valencia, en el minuto 97 de un partido en El Sadar. Aquella noche intentó un «panenka» pero su cuerpo se descoordinó y protagonizó un error muy comentado.
Decidió seguir tirando penaltis y desde entonces no ha marrado ninguno, lo que define muy bien tanto la capacidad de superación del croata como su intenso trabajo en los entrenamientos: estira las sesiones más que nadie para mejorar su capacidad de definición en los últimos metros. Los resultados están a la vista.
SIEMPRE A MEJOR
Nunca hasta ahora había alcanzado 18 goles, aunque la temporada pasada bien pudo lograrlo si no mediaran dos lesiones importantes. Primero, un traumatismo craneal ante Las Palmas que le obligó a disputar varios partidos con una aparatosa máscara, en los que marcó un golazo con la zurda ante el Alavés pero no pudo anotar de cabeza (se lo avisó Jagoba Arrasate y no se equivocó). Y luego la fractura de tres costillas en aquel nefasto encuentro contra el Valencia, justo tras fallar el penalti. Se quedó en 16.
En los años precedentes en Osasuna el ariete marcó ocho, ocho y once, números más habituales para un delantero centro rojillo en Primera, equiparables a lo que hizo Iván Rosado en el retorno a Primera a principios de siglo u Oriol Riera en la 2013-14 del descenso a Segunda. Los ocho millones de euros pagados al Mallorca en 2021, tras un periodo de cesión previo en el que mostró cualidades pero tampoco había despuntado del todo, se han convertido en un chollo.
La cifra de la 2024-25 marca una plusmarca en su propia trayectoria. Antes Budimir había hecho 16 en el Crotone italiano (en Segunda) y a los 23 años sumó doce en el Lokomotiva de Zagreb. También tuvo temporadas totalmente en blanco, aunque visto desde hoy parezca mentira, como la jugada con la camiseta de la Sampdoria o las dos medias campañas en el St. Pauli de Hamburgo.
Su trayectoria ha ido siempre en ascenso, mejorando como el buen vino. Y aunque en julio cumplirá 34 años, ya nadie se atreve a predecir que vaya a iniciar la cuesta abajo deportiva. «Budi seguirá, él va a lo suyo», asegura Vicente Moreno, con el que tiene una relación especial tras coincidir en Mallorca e Iruñea.
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