Marcel PENA
BILBO

El viaducto de Errekalde continúa siendo el cuento de nunca acabar

Desde que el 22 de abril de 1975 se inaugurara el viaducto sobre Errekalde, los vecinos se han organizado contra una infraestructura que divide en dos este barrio bilbaino. Su derribo está previsto para 2031, entre la desconfianza del vecindario.

Acto de EH Bildu contra el viaducto de Errekalde, en mayo de 2022.
Acto de EH Bildu contra el viaducto de Errekalde, en mayo de 2022. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

El viaducto de Errekalde cumplió ayer, 22 de abril, 50 años desde su inauguración. Medio siglo, e incluso más, que no ha estado exento de una lucha vecinal contra un proyecto que dividió este barrio bilbaino en dos y que vive en un eterno debate sobre su futuro, siendo actualmente 2031 la fecha programada para el derribo de esta construcción. El colectivo Autopista Errekaldetik Kanpora ha denunciado que han sido «50 años de castigo a un barrio en forma de contaminación atmosférica, ruidos e inseguridad sobre nuestras cabezas».

Desde el momento en el que el entonces alcalde de Bilbo, Javier Ibarra, anunciara su deseo de modificar los accesos a la capital vizcaina en 1964, los vecinos de Errekalde pusieron el grito en el cielo contra el proyecto de la autopista. Aun así, en 1968 se aprobó en pleno municipal la expropiación forzosa de 75 viviendas, donde residían cerca de 300 personas, y numerosos negocios del barrio. Las protestas, fueron intensas y organizadas, pero se vieron aplacadas por el contexto censor de la época.

De poco sirvieron los escritos que, desde principios de los 70, los vecinos de Errekalde mandaron a la alcaldesa, Pilar Careaga, así como al gobernador civil, al ministro y al delegado de Obras Públicas. El 22 de abril de 1975, hace justo medio siglo, se inauguraba la autopista que transcurría sobre el barrio y, más concretamente, junto a cinco centros escolares. «Ese día los niños de Rekalde no asistieron a la escuela en señal de protesta», recuerdan desde Autopista Errekaldetik Kanpora.

Desde 2006, las noticias sobre el derribo del viaducto de Errekalde han sido recurrentes cada cierto tiempo. Fue entonces cuando el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y el alcalde bilbaino, Iñaki Azkuna, anunciaron que «el viaducto sobre Rekalde será derribado en el año 2016», sin que se dieran pasos en firme al respecto.

En mayo de 2022, el hoy día lehendakari y entonces diputado foral de Infraestructuras de Bizkaia, Imanol Pradales, fijaba para diciembre de 2026 la finalización de la fase de redacción del proyecto constructivo de la variante de Errekalde, alternativa previa a la demolición del viaducto, prevista para el año 2031. En total, «116 meses de trabajo constante y permanente».

La aprobación de la licitación llegó finalmente en mayo de 2023, en plena campaña electoral, aunque posteriormente el Ayuntamiento de Bilbo ha incumplido la promesa de recabar cada cuatro meses información sobre el avance del proyecto de la variante de Errekalde.

Sin embargo, parece ser que la Diputación da prioridad a la construcción de otro tipo de infraestructuras previas al derrumbe del viaducto de Errekalde. Proyectos como el túnel subfluvial entre Getxo y Portugalete o la ampliación de la Supersur están clasificadas como obras deterministas en el Plan General de Carreteras de la institución foral, es decir, aquellas que «tendrán una fuente garantizada de ingresos para su financiación», según Autopista Errekaldetik Kanpora.

La plataforma critica el criterio de la Diputación, a la que recrimina que el derrumbe del viaducto dependa «de los presupuestos» y de que «haya o no voluntad política para llevarlo a cabo». «La excusa es sencilla: ‘No hay dinero para la variante de Errekalde’. Eso sí, para otras infraestructuras no faltará el dinero», denunciado desde la plataforma vecinal, desconfiando de la palabra dada por los responsables forales. Será a finales de 2026 cuando la institución foral vuelva a analizar la viabilidad del proyecto.