ELA da la palabra a las víctimas de accidentes laborales: «No tengo vida»
En Hego Euskal Herria, al menos 66 trabajadores perdieron la vida en 2024 en su puesto de trabajo. Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que se conmemora el 28 de abril, el sindicato ELA quiso ayer poner rostro a las personas que hay detrás de los accidentes laborales y las enfermedades profesionales.

Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se conmemora el 28 de abril, ELA ha dado voz a las personas que están detrás de las cifras de accidentes y enfermedades laborales. En una rueda de prensa celebrada ayer en la sede del sindicato, Izaro Mujika, integrante del área de Salud Laboral de ELA, explicó que tras los datos que cuantifican los accidentes laborales y las enfermedades profesionales «hay personas, hay familias, hay vidas que se han visto marcadas para siempre», como en el caso de Jakes, Sara e Iratxe.
Mientras trabajaba en la empresa Lau Lagun de Idiazabal, Jakes sufrió un grave accidente el 15 de noviembre de 2021 que le provocó la amputación de una pierna. El trabajador denunció que la empresa no le proporcionó «ningún tipo de formación ni de medidas de seguridad» y que, incluso, la máquina que le causó el accidente ya había mostrado signos de fallar los días previos, sin que nadie actuara al respecto. Después de la desgracia, la empresa aceptó su culpa y «cambió todos los procesos» para el puesto que este trabajador de 37 años ocupaba cuando sufrió el accidente, relató el afectado. Por ello, Jakes tuvo que abandonar una de sus aficiones, la bicicleta, y empezar «duras sesiones de rehabilitación», cambiando su vida completamente.
Un caso parecido es el de Iratxe, extrabajadora de Leroy Merlin que padece graves secuelas debido a un accidente laboral que sufrió en 2015. En el momento del siniestro, Iratxe estaba manejando sin ayuda ni supervisión una traspaleta manual. Un trabajo que no estaba predeterminado y que la evaluación de riesgos no contemplaba. A causa del accidente, Iratxe padece atrofia de Sudeck, una enfermedad que afecta al sistema musculoesquelético y nervioso periférico, provocándole «convulsiones y dolor las 24 horas del día». El siniestro también le ocasionó una grave lesión en la rodilla. «Desde aquel día, mi vida ha cambiado. De hecho, no tengo vida», relató.
Por su parte, la historia de Sara transmite «dolor, pero también valentía, dignidad y transformación», como ella misma quiso dejar claro. Esta empleada de la tienda de Mercadona de Burlata sufrió acoso psicológico por parte de una superior jerárquica.
«Me llevó a vivir situaciones que pusieron mi salud al límite, tanto física como emocionalmente», contó. Esto le llevó a presentar una denuncia por acoso laboral, que ganó. En el caso de Sara, Mercadona le cambió de centro de trabajo, mientras que la persona que le acosó sigue en su puesto de trabajo. Además, ha visto cómo se le ha «castigado» por alzar la voz: «Me han dejado sin los días de descanso por rotación y las primas por objetivos. En mi caso, son 6.000 euros de más que no cobro desde hace cuatro años. Además, me han vetado en el canal de comunicación porque soy ‘un mal ejemplo’ para mis compañeros».

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