Imanol INTZIARTE
DONOSTIA
DERBI EN ANOETA

Poco fútbol, menos goles y un punto que sabe más al Athletic que a la Real

Real y Athletic empataron a cero en un encuentro áspero, de desgaste físico, en el que el fútbol brilló por su ausencia y en el que no hubo casi ocasiones dignas de tal nombre (0-0). El punto, insuficiente para los locales, deja mejor sabor a los leones en su carrera por la Champions.

Jugadores de la Real y del Athletic pugnan el balón en una acción a balón parado.
Jugadores de la Real y del Athletic pugnan el balón en una acción a balón parado. (Gorka RUBIO | FOKU)

Derbi a la vieja usanza, con mucho desgaste físico, intensidad, poco juego merecedor de tal nombre y ocasiones que se pueden contar con los dedos de una mano. Las más claras fueron para los locales, sobre todo un cabezazo de Brais que rechazó Unai Simón. Un partido de esos que se suelen decantar en una jugada aislada, un córner, una falta… pero esta vez ni por esas.

El partido fue el colofón a una larga jornada en la que se había anunciado lluvia, pero el cielo aguantó con la excepción de una chaparrada cuando faltaba media hora para el arranque. La fiesta tuvo primero su epicentro habitual de la Parte Vieja y luego, poco a poco, se desplazó hacia las inmediaciones de Anoeta.

El programa tenía varios actos previos. El grupo de dantza Gero Axular Taldea, formado por más de cien dantzaris de entre 10 y 16 años, bailó en el campo al ritmo de Bulego, antes de que ambos equipos posaran juntos sobre el césped con una pancarta de apoyo a Euskaraldia. Mientras, en el fondo Aitor Zabaleta, Bultzada desplegaba un tifo en el que podía leerse la frase «Arbasoen etxea defendatuko dugu», parafraseando el famoso poema de Gabriel Aresti.

A renglón seguido, el presidente Jokin Aperribay entregó la medalla de oro y brillantes a cuatro exjugadores con más de diez temporadas y 300 partidos defendiendo la zamarra blanquiazul: el portero Alberto López, los laterales Aitor López Rekarte y Agustín Aranzabal, y el delantero Óscar de Paula. Próximanente recibirán este mismo galardón el delantero serbio Darko Kovacevic y el entrenador galés John Benjamin Toshack.

SORPRESAS Y CAMBIOS

Cumplidos los prolegómenos, que sirvieron para poner el horno a la temperatura adecuada, llegaba la hora de la que nunca miente, la pelota. Imanol, coreado por la grada, sorprendió en su último derbi -por ahora- con la inclusión de Traoré en el lateral derecho, en vez de Jon Mikel Aramburu.

Por su parte, Valverde efectuó siete cambios respecto al once que cayó ante el Manchester. Vivian, que vio la roja el jueves, fue de la partida, junto a Ruiz de Galarreta y Berenguer, que fueron cambiados mucho antes de lo habitual. El cuarto que repitió fue Iñaki Williams.

Parecía que la Real iba a salir en tromba, pero fue más bien gaseosa, con el Athletic controlando sin apuros las embestidas locales, tratando de bajar el pulso y que sucediera lo menos posible. El partido iba árido como la Bárdena en agosto, con la idea de no fallar como premisa principal.

La Real movía de un lado a otro, pero sin romper líneas, sin ritmo ni profundidad. Con el Athletic bien colocado, esperando, la parroquia local dejaba entrever su nerviosismo. El derbi comenzaba a ponerse donde querían los leones.

Un par de disparos desviados de Oyarzabal y Sergio Gómez en un lado, y un remate mordido de Guruzeta en el otro, fue el bagaje de una primera parte digna de ser borrada con el “gadget” de los Men In Black.

PRIMER DISPARO A PUERTA

Sin cambios en ninguno de los dos contendientes arrancó la segunda mitad. Kubo se anotó en el 48 el primer disparo entre los tres palos, un derechazo que Unai mandó a córner sin apuros. Respondió Berenguer, a las manos de Remiro.

Un robo alto de Marín puso el susto en la hinchada rojiblanca, parecía que el duelo comenzaba a desperezarse. Algo similar a lo ocurrido en Mendizorrotza hace semana y media en el Alavés-Real.

Como entonces, el balón parado podía ser decisivo, y casi anotó Brais Méndez en un testarazo a saque de córner de Sergio Gómez. Unai Simón lo impidió con un paradón y Jon Martín no pudo precisar en el rechace.

Cumplida la hora de partido, Imanol y Valverde comenzaron a mover sus fichas. Sucic y Barrenetxea entraron por Sergio y Brais, mientras que en el Athletic Djaló, Jauregizar y Maroan ocupaban el puesto de Iñaki Williams, Ruiz de Galarreta y Guruzeta.

El partido seguía muy trabado, la Real lo intentaba con mayor ahínco, pero sin encontrar el camino. Al Athletic el punto le valía para mantener a Betis y al Villarreal a 3 y 4 puntos, respectivamente, mientras que la Real estaba dejando la ocasión de ponerse a un punto del Celta y adelantar a Osasuna, Rayo y Mallorca, que juega hoy a la noche.

Los dos técnicos gastaban sus últimos cartuchos metiendo a Adama Boiro y Becker. Restaban menos de diez minutos, más el descuento. La tuvo Berenguer cerca del noventa, en un balón largo a la espalda de los centrales, pero Jon Martín estuvo providencial con un “tackle” tirándose al suelo.

Nada más dio de sí un derbi que confirma que la Real está tiesa y que el Athletic tendrá que pelear hasta el último estertor para confirmar su plaza en la Champions.