El Partido Carlista denuncia que «Juan Carlos tiene las manos manchadas de sangre»
Tras conocerse una carta del hijo del gobernador civil de Nafarroa sobre los sucesos de Montejurra de 1976, el Partido Carlista considera probado que «Juan Carlos tiene las manos manchadas de sangre».

Coincidiendo con el 49 aniversario de los sucesos de Montejurra de 1976 y tras las revelaciones contenidas en una carta póstuma del hijo del gobernador civil de Nafarroa en ese momento, el Partido Carlista señaló ayer que considera probado que el rey emérito español «tiene las manos manchadas de sangre por ese crimen de Estado».
Con esta contundencia se expresó Lázaro Ibáñez, secretario general federal del Partido Carlista, que compareció ante los medios junto a Jesús María Aragón, secretario general de la misma formación, para dar a conocer el contenido de la documentación sobre Montejurra 76 que les facilitó el hijo del gobernador civil de Nafarroa de entonces, José Miguel Ruiz de Gordoa Armentia.
Está integrada por una serie de documentos que localizó en un cajón del despacho de su padre y que, posteriormente, complementó con una carta, cuyo contenido ofreció ayer GARA, que certifica que el monarca emérito español estaba al tanto de lo que se estaba preparando ante la cita de Montejurra reventada por el Estado y de la que ayer se cumplieron 49 años.
Aragón destacó la importancia de esa documentación, hasta el punto de que el gobernador Ruiz de Gordoa era consciente de que «si se sacaba a relucir, corría peligro su vida». Una parte de la misiva se dio a conocer en enero de 2023, aunque sin citar su procedencia. Ahora ha cambiado esa situación una vez que Ruiz de Gordoa hijo falleció el pasado 3 de abril en Gasteiz a causa de un cáncer.
Ibáñez destacó el gesto de que cediera una documentación tan comprometida y reveladora al Partido Carlista y le agradeció «su hombría y su grado de honradez». A continuación resaltó su importancia, ya que «ha venido a confirmar lo que siempre hemos sostenido desde el minuto uno, que Juan Carlos y las cloacas del Estado estaban detrás del crimen de Estado cometido en Montejurra» y cuyo objetivo era «machacar al Partido Carlista».
En este sentido, puso el acento en la carta póstuma de Ruiz de Gordoa hijo en la que «queda demostrado que, aparte de corrupto y golfo, Juan Carlos tiene las manos manchadas de sangre sin duda. No es fácil decirlo, porque el tema es muy delicado, pero está claro el origen y objetivo de este atropello histórico y político».
CAMBIO DE VERSIÓN
Teniendo en cuenta tanto estas revelaciones como las que ya hicieron en enero de hace dos años, el secretario general federal del Partido Carlista afirmó que «no se puede entender bajo ningún punto de vista que la izquierda democrática, con la que habíamos caminado durante los años duros del franquismo y posteriormente hemos seguido caminando, pero no menos, tenga la poca talla democrática de admitir la versión franquista de Montejurra, que es la que se mantiene en el Museo del Carlismo de Estella, por el Gobierno de Navarra y por el Gobierno del Estado español».
Se refería a que se mantiene la tesis de que lo ocurrido en Montejurra en 1976 fue «una pelea entre carlistas», como la definió en su momento Manuel Fraga, en lugar de «una operación planificada, ejecutada y financiada desde el Gobierno», como señala la documentación revelada.
Añadió que «es una vergüenza que sepan que es falso, porque hay documentación que demuestra que es un crimen de Estado, y mantengan esa versión, que no se puede mantener por más tiempo en el Museo del Carlismo y en los libros de texto».
Ibáñez afirmó que «al mantener la versión franquista de Montejurra, blanquea al fascismo que dice combatir. Esto es muy triste que lo haga una fuerza que se dice progresista cuando tiene la posibilidad de confirmar que lo que estamos afirmando es cierto».
Por ese motivo, van a seguir insistiendo en que se cambie a pesar de que llevan años quejándose «sin que nos hagan caso». Ahora esperan que la revelación de la fuente de la que proceden los documentos «influya algo más», teniendo en cuenta su entidad.

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