SERGIO IGLESIAS
Elkarrizketa
Sara Fontán y Edi Pou
Componentes de Los Sara Fontán

«Sin prejuicios musicales y vitales, el planeta sería un sitio mucho mejor»

Dúo instrumental formado por una violinista clásica y un batería, han aportado un soplo de aire fresco a una escena estancada, demostrando que es posible hacer las cosas pasando de los dictados de la mal llamada “industria musical”. El miércoles 21 nos visitan en Donostia (Dabadaba), el 22 en Bilbo (Kafe Antzokia ) y el 23 en Bergara (Kartzela Zaharra).

(Fotografías: Tamara DE LA FUENTE)

¿Para quien todavía no les conozca, cuéntennos cómo se crea este proyecto.
SARA FONTÁN:

Empieza un poco de manera casual, yo tocaba sola porque en aquel momento no estaba en ninguna banda, y empecé a decirle a Edi que me acompañara.

EDI POU:

Todo comienza casi como un chiste, y de hecho lo de “los Sara Fontán” es como La gran orquesta de Sara, a la que yo me sumaba (risas).

¿Cuál era su experiencia previa?
S.F.:

De todo, desde tocar en una orquesta de cámara, tocar en bodas, hacer Stravinski, Mozart, grupos de post pop o electrónica, con The New Raemon, Manos de Topo, dar clases, grabar para pelis, hacer improvisación para La orquesta del caballo ganador que es donde nos conocimos ya hace 17 años… un montón de cosas muy diversas.

E.P.:

Yo soy un músico autodidacta que, aunque inicialmente era periodista, desde adolescente tocaba con los colegas para pasármelo bien en grupos de punk o de hardcore; después fui abriéndome a otras cosas y descubrí que había vida más allá de la música tocada por hombres blancos anglosajones… Así llevo 21 años en Za! Con Pau Rodríguez, he tocado con Los Ganglios, con Tarántula, y bandas sonoras junto a Sara. Además, también me gusta escribir sobre música, pero ahora mi principal pasión es tocar con los Sara Fontán.

Y viniendo de mundos musicales tan diferentes, ¿cuáles eran sus influencias cuando se juntan las primeras veces?
S.F.:

Era todo muy improvisado, empezamos jugando en casa o en el estudio con los instrumentos, y de ahí van saliendo cosas que se van construyendo y cerrando; algunas valen, otras no, pero así es cómo van saliendo las canciones.

E.P:

Partimos mucho de una improvisación; nos une el interés por cuestionar las formas clásicas de una canción, dando vueltas a las ideas que nos llegan para ver por dónde nos llevan. También nos cuestionamos sobre cómo tienen que sonar una batería o un violín, que son nuestros instrumentos iniciales, porque nos gusta mucho procesar el sonido y que suenen de otra manera.

Es llamativo que, antes de haber grabado nada, ya dieron un montón de conciertos. ¿Cómo se preparaban aquellos repertorios iniciales?
S.F.:

El proceso era igual, primero era más improvisado y luego, cuando ya habíamos tocado más, llevábamos todo más preparado y tocábamos las canciones que, finalmente, acabamos grabando en un disco… trabajando al revés de lo normalmente preestablecido.

E.P.:

Eso fue una idea de Sara, porque yo, aunque venía del underground, también caía en la rutina de hacer las cosas de una forma determinada, pero ella, al ser un poco más outsider y venir de otro mundo musical, se planteaba por qué había que grabar un disco para girar; de esta forma, vimos que se podía hacer sin seguir la estructura clásica de disco-promo-gira, y durante aquellos años aprendimos lo realmente importante de tener un grupo y de girar, que es conocer esa comunidad de gente, de promotores y colectivos que montan conciertos, y sobre todo, un público fiel que acaban convirtiéndose en amigos… eso es lo que, realmente, da sentido a hacer música.

¿Era una manera de sorprender al público, en una época en que parece que todo está demasiado pensado y encorsetado?
S.F.:

Lo que hacíamos era escribir las canciones y presentarlas en los conciertos. El público agradece mucho que lo sorprendan, pero también nos reclamaba poder llevarse algo a casa, y por eso decidimos grabar las canciones. También lo hicimos porque sabíamos que, tarde o temprano, dejaríamos de tocar esos temas y queríamos que se quedaran ahí para que los disfrutara la gente. Por otra parte, al haber testado las canciones en vivo, ya sabíamos cómo las recibía el público, y esto hacía que pudiéramos disfrutar también del estudio.

E.P.:

Sí, eso también es porque hemos encontrado una forma de grabar muy cómoda, en nuestra casa, con nuestros tiempos… pero lo que nos gusta es poder seguir compartiendo la experiencia. En ese sentido, es una suerte si en una ciudad o un pueblo hay una sala o colectivo en el que confías y vas un poco a ciegas a ver qué programan. Todavía existen lugares así y hay que cuidarlos.

Supongo que, al haber probado previamente las canciones en directo, los tiempos en el estudio se reducen significativamente, ¿no?
S.F.:

Bueno, sí y no, porque nos gusta mucho jugar. Así que, aunque el tiempo de ejecución de la grabación es mínimo, el proceso se dilata a la hora de encontrar el sonido que queremos. Pero lo de aprender a grabarnos está siendo un proceso realmente hermoso.

E.P.:

En el nuevo trabajo, que si todo va bien saldrá en unos meses, estamos aprendiendo a que todo sea muy real, y al haber grabado en nuestra casa, estamos incorporando a la grabación los sonidos que nos rodean día a día, y que, normalmente, se aíslan en las producciones. Y lo que intentamos es que la persona que lo escuche sienta lo mismo que nosotros cuando lo hacemos: los pájaros, la desbrozadora del vecino…

¿Y de dónde viene la inspiración de los temas de Los Sara Fontán?
E.P.:

Hay un poco de todo, sobre todo de esa improvisación de estar tocando y ver qué nos sale. Pero sí que hay canciones que, aunque no tengan letra, vienen inspiradas por algún acontecimiento o por algún sentimiento, como puede ser la rabia… por ejemplo, en el nuevo disco va a haber una canción dedicada a los cuatro o cinco señores que están gobernando el mundo ahora mismo, y que tienen más poder que los reyes medievales. Pues de la misma forma que eso nos inspira algo rabioso, también puede ser fuente de inspiración una textura, un sonido o una idea.

S.F.:

Aunque estamos conectados con nuestro entorno cercano, que es la naturaleza y la tranquilidad del lugar donde vivimos, también nos afecta la situación social y política actual. Quizá por eso, ahora estamos haciendo una música más oscura y cruda que representa todo eso, y no es tan poética como en trabajos anteriores.

E.P.:

De todas formas, la ventaja de la música instrumental es que, al no haber un mensaje unívoco, das más pie a quien la escucha para que se la lleve donde le parezca.

Lo que han demostrado es que todavía es posible hacer las cosas de otra forma, fuera de la mal llamada «industria». ¿Creen que es necesario que haya más gente valiente y revolucionaria para que la música no se estanque, y pueda seguir evolucionando?
S.F.:

Yo creo que lo que está estancado es el formato. El tipo de festivales y los escenarios hace que, en la forma, todo sea mucho más parecido, y al final la gente acaba haciendo música para encajar en esa forma externa, que nada tiene que ver con lo que debería salir al hacer música. Pero yo creo que, a lo mejor, sí que hace falta más gente revolucionaria, pero sobre todo en el aspecto social.

E.P.:

En el aspecto económico y social vivimos tiempos de concentración, en la música parece que todo tiene que pasar por Spotify o por el criterio del Primavera Sound… algo que choca con un momento en que, paradójicamente, tenemos un montón de recursos para hacer nuestras propias plataformas y hacer las cosas de otra forma. Pero sí que existe una autocensura por parte de la gente que hacemos o escuchamos música de “esto no me atrevo a hacerlo, porque no sé si va a gustar”… Aun así, aunque existe gente que se atreve a salir de eso, el foco no se pone ahí, porque el periodismo musical también sufre las dictaduras de Instagram, y muchas veces tampoco podéis poner a grupos menos conocidos o que no sacan discos. Por eso mismo, se agradece que nos hagas una entrevista en un medio como el vuestro.

S.F.:

Sí, es una pena que lo mediático no acceda a la creatividad de las personas que habitan el planeta y que, por el contrario, vaya encauzando todo a una única forma de hacer las cosas.

Lo que vemos es que no les faltan conciertos. ¿Cómo son los directos de Los Sara Fontán?
E.P.:

Una clave para la vida en general, pero también para disfrutar de un concierto nuestro, es intentar cuestionarte tus propios prejuicios y costumbres. Hace unas semanas estuvimos tocando por Holanda y la mayoría de la gente vino a los bolos sin conocernos, por mera curiosidad, y creo que disfrutaron muchísimo. Si todos hiciéramos lo mismo, y nos quitáramos los prejuicios musicales y vitales, el planeta sería un sitio mucho mejor.



AURREIRITZIRIK GABEKO PLANETA BATEN ALDEKO ALDARRIA

Los Sara Fontan Euskal Herrian izango da aste honetan: Donostiako Dabadaban, asteazkenean; Bilboko Kafe Antzokian, ostegunean; eta Bergarako Kartzela Zaharrean, ostiralean. Biolinista klasiko batek eta bateria jotzaile batek osatutako bikote instrumental honek aurreiritzirik gabeko musikaren aldeko aldarria egiten du: «Badago autozentsura moduko bat musika egiten edo entzuten dugunon aldetik; ‘‘ez naiz ausartzen hau egitera, ez baitakit jendeak gustuko izango duen’’, esaten dugu. Hala ere, bada hortik ateratzera ausartzen den jendea».