los sabores se mezclan para reivindicar la diversidad
El barrio bilbaino de San Francisco acogió ayer un año más la iniciativa Arroces del Mundo, en la que participaron más de 3.000 personas de distintas nacionalidades para reivindicar la riqueza que supone la interrelación entre las diversas culturas.

Desde que en 2003 se celebrase por primera vez, la iniciativa Munduko Arrozak, organizada por la Coordinadora de grupos de San Francisco, Bilbo Zaharra y Zabala no ha parado de crecer, y en su 22ª edición de ayer volvió a dejar pequeña la plaza Corazón de María con 3.171 personas inscritas repartidas en 117 grupos con un objetivo claro: «Llamar atención sobre la interculturalidad y la diversidad que se da en estos barrios y a la vez reivindicar la riqueza que supone la interrelación entre las diversas personas y culturas».
A partir de las 9.00 de la mañana, y tras la descarga de los camiones, la organización procedió al reparto de sillas y mesas y los diferentes grupos encendieron los fuegos y comenzaron a prepararse para cocinar distintos platos con una base común, el arroz.
Poco a poco, también fue encendiéndose el ambiente en la popular plaza bilbaína, donde el ruido crecía al ritmo de la gente que iba llegando. Aunque el cielo se mostraba caprichoso y amenazaba con descargar su lluvia, finalmente decidió contenerse, respetando en gran medida el desarrollo de la jornada.
A partir de las 11.00 por el escenario de la plaza fueron sucediéndose diversas actividades de animación cultural y musical: la orquesta del barrio Etorkizuna Musikatan, la batukada Durundulariak, el flamenco de La Tribu Dantza Espazioa, la caporal boliviana San Simón Sucre, el afro manding de jalibakary (Gambia), las euskal dantzak de Siga-Saga… Los más pequeños también pudieron disfrutar con talleres y juegos.
UN DÍA DE REIVINDICATIVO
En un día así no faltaron las reivindicaciones de todo tipo. Se pudieron ver varias pancartas denunciando el abandono que sufre el barrio por parte de las instituciones, así como exigiendo vivienda digna y alertando del desahucio al que se enfrentarán dos familias con nueve hijas los días 27 de junio y 7 de julio. Además, este año, en especial, se quiso mostrar la solidaridad con el pueblo palestino y «alzar nuestra voz ante el genocidio al que está siendo sometido».
A las 13.00 comenzó una kalejira festivo-reivindicativa que, animada con grupos de percusión, recorrió las calles San Francisco y Cortes para «llamar la atención sobre los aspectos positivos de la interculturalidad y denunciar la imposibilidad para muchas personas que viven en estos barrios de satisfacer las necesidades básicas».
Tras ello se procedió a la entrega de los platos. Se vieron arroces cocinados con caldos, verduras, carnes, mariscos, especias y condimentos de todo tipo. Un jurado compuesto por seis personas de distintas nacionalidades fue el encargado de determinar cuál de todos era el plato merecedor del galardón al premio del mejor arroz del mundo.
Tras la comida y la sobremesa, a partir de las 17.00 horas comenzó el reparto de premios y diversas actuaciones musicales y de danza gracias a la participación espontánea y voluntaria de grupos de diferentes culturas.
«Esta celebración quiere hacer frente a todos los prejuicios sobre la interculturalidad y demostrar que la convivencia entre distintas culturas es posible y muy enriquecedora», destacaron desde la organización, para añadir que, «un año más, esta jornada festiva recupera las calles, para reclamar su uso libre y responsable como espacio de encuentro, creación y reivindicación».
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