GARA
CIUDAD DE GAZA
EL INFIERNO EN GAZA INCENDIA ORIENTE MEDIO

Israel perpetra la mayor masacre de palestinos en las «colas del hambre»

El Ejército israelí ha matado a más de 400 personas en Gaza desde que EEUU e Israel pusieron en marcha a finales de mayo un sistema de reparto de ayuda que se ha convertido en una trampa en la que los hambrientos palestinos son hacinados y tiroteados cuando intentan conseguir comida. En la enésima masacre, mató ayer a más de 70 personas disparándoles desde tanques y drones.

Palestinos trasladan a un niño herido en un bombardeo contra el campamento deAl-Bureij.
Palestinos trasladan a un niño herido en un bombardeo contra el campamento deAl-Bureij. (Eyad BABA | AFP)

El hospital Nasser, en Yan Junis, en el centro de Gaza, quedó desbordado tras la enésima masacre cometida por Israel contra la población palestina. Las tropas israelíes mataron a al menos 70 personas e hirieron a varios centenares al disparar contra la multitud desesperada que intentaba conseguir algo de comida para sus familias en las llamadas «colas del hambre». En todo el asediado enclave, Israel mató a al menos 89 personas -cinco de ellas junto a otro punto de distribución en Rafah, al sur-.

La última matanza y con mayor número de víctimas en las «colas del hambre» se produjo cuando la multitud se encontraba congregada en la rotonda de Al-Tahlia, la principal carretera de Jan Yunis, y las tropas israelíes les dispararon desde tanques, ametralladoras pesadas y drones, informó Defensa Civil de Gaza.

Las autoridades gazatíes denunciaron «una nueva masacre de personas que buscaban ayuda en las trampas mortales creadas por Israel bajo supervisión de EEUU», y denunciaron «un nuevo crimen que muestra la barbarie de la ocupación sionista». Hamas insistió en que «es un mecanismo inaceptable (…), y una continuación directa de la política genocida impuesta contra el pueblo de Gaza», y pidió a Naciones Unidas «un mecanismo seguro e independiente para la distribución de ayuda».

La cifra de muertos desde el 7 de octubre de 2023 asciende ya a al menos 55.493, el 70% de ellos mujeres y menores de edad, aunque se estima que miles más siguen todavía bajo los escombros o en las carreteras sin haber podido ser rescatados. A más de 400 de ellos los han matado los soldados cuando acudían a los puntos de distribución de alimentos establecidos por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) desde que el 26 de mayo pusiera en marcha este sistema.

Agencias de la ONU y ONG internacionales, que se han negado a cooperar con la GHF, han descrito su sistema como «una trampa mortal» y exigen a Israel que permita la apertura de los pasos fronterizos y autorice la entrada masiva y segura de asistencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió ayer que se permita el ingreso de combustible a Gaza para mantener sus pocos hospitales aún en funcionamiento, ya que desde hace más de 100 no entra combustible en el encave y se han rechazado los intentos de recuperar existencias de las zonas de evacuación, denunció Rik Peeperkorn, representante de la OMS en los territorios palestinos. Solo 17 de los 36 hospitales de Gaza, con unas con unas 1.500 camas (45% menos que al inicio de la ofensiva israelí), están actualmente en funcionamiento, entre mínimo y parcial.



«Brutal agresión» a un activista en Egipto

La organización de la Marcha Global a Gaza denunció ayer la detención y las «brutales agresiones» recibidas el lunes por el presidente de la delegación del Estado español, Saif Abukeshek, de origen palestino y con pasaporte español, a manos de la policía secreta egipcia, y cuyo paradero era desconocido hasta su deportación ayer vía Roma.

Abukeshek, copresidente de March to Gaza International y residente en Barcelona, fue detenido junto a los activistas Jonas Selhi y Huthayfa Abuserriya, de Noruega, que acudieron a Egipto para participar en la marcha que las autoridades egipcias impidieron llegar al cruce de Rafah, en la frontera con Gaza, para denunciar el genocidio y exigir la entrada de ayuda humanitaria.

Según denunciaron los organizadores, los tres fueron detenidos en una cafetería de El Cairo por agentes de la policía secreta que actuaron «sin identificación y de forma violenta», y fueron vendados, esposados y golpeados durante los interrogatorios posteriores.

Selhi logró hacer una breve llamada desde custodia policial en la que describió el maltrato físico recibido, especialmente en el caso de Abukeshek.GARA