Daniel GALVALIZI
MADRID

Bronca total en el Congreso entre las derechas y el Gobierno

Pedro Sánchez sale de una sesión de control al Gobierno, en el Congreso.
Pedro Sánchez sale de una sesión de control al Gobierno, en el Congreso. (Jesús HELLÍN | EUROPA PRESS)

Nadie esperaba menos. El primer pleno de control después de la renuncia del exnúmero 3 del PSOE, Santos Cerdán, se presagiaba tenso y de confrontación. Los decibelios siguieron subiendo ayer en el Congreso, en la anteúltima sesión antes del receso de verano.

El presidente del PP inauguró la ronda de preguntas recordando aquellos ya antológicos cinco días de reflexión de abril: «Hace un año usted -por Pedro Sánchez- escribió una carta diciendo que era un hombre profundamente enamorado. Hoy usted es un hombre profundamente atrapado en una trama de corrupción».

Alberto Núñez Feijóo tachó el rostro del presidente español de «cordero degollado», indicando que en realidad es «el lobo que ha liderado una manada corrupta» y reprochándole que no dimite porque sabe que pierde las elecciones. «No tiene que salvar a los españoles de sí mismos, los españoles quieren salvarse de usted. ¿La carta de su dimisión sí piensa redactarla?», preguntó.

Sánchez le respondió que «el único adelanto que va a haber no es el de las elecciones sino el de la sentencia en juicios de muchos casos de corrupción que afectan al PP», e intentó defenderse diciendo que «la corrupción cero no existe», pero sostuvo que lo que sí existe es la «diferencia» a la hora de gestionar las denuncias.

«Nosotros no la toleramos, expulsamos a aquellos que están denunciados», dijo, y lo contrastó con el caso del expresidente del PP Pablo Casado, recordando a Feijóo cómo llegó él al cargo.

LOS CUATRO VOTOS DE FEIJÓO

El líder del PP añadió en su réplica que «no me faltan ganas, sino cuatro votos», consideró que «Ábalos fue el principio pero Cerdán no será el final» y dejó caer: «¡Quién sabe si aparecen esos cuatro votos pronto! Ahora sus socios tienen que decidir». Luego giró la cabeza hacia el centro del Hemiciclo para interpelar a los socios de investidura del Ejecutivo.

Sánchez intentó una vez más el sarcasmo, citando la frase de 2023 que repitió muchas veces sobre que Feijóo «no es presidente porque no quiere», y señaló: «Usted no presenta ahora la moción de censura porque otros no quieren». Empezó un hilo de menciones sobre las denuncias de corrupción vinculadas a los presidentes autonómicos de Madrid, Castilla y León, País Valencià y Andalucía, pero el barullo era de tal calibre que era difícil escucharlo, y finalmente la presidenta del Congreso tuvo que interrumpir las palabras, ante los gritos de «¡Dimisión, dimisión!» de la bancada del PP golpeando las mesas de los escaños.

La última pregunta a Sánchez, a quien Santiago Abascal (Vox) calificó de «corrupto y traidor», corrió cargo del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien en un tono duro, ironizó: «Si usted quiere que le creamos que se enteró antes de ayer de lo que era Cerdán, vale, lo haremos, pero jure y perjure que no estamos ante la Gürtel del PSOE y que no habrá un papel que diga P. Sánchez».

«Vaya contra las constructoras, inhabilitaciones de por vida para quien corrompa, y que nunca más se siente en un escaño, eliminemos los aforamientos», emplazó. Hizo ver que «la izquierda no puede robar» y que ellos no pueden elegir entre «corruptos cutres y corruptos premium», señalando a la derecha.