«En paliativos te enfrentas al sufrimiento de la gente»
Los cuidados paliativos fueron ayer tema de debate en una mesa redonda en la que se expusieron algunas de las problemáticas y carencias de este «derecho desconocido», como pueden ser la ausencia de una ley específica o la falta de profesionales médicos.

El caso de Jesús Sánchez Etxaniz, el pedriatra que recibió una advertencia de Osakidetza por atender a una paciente terminal de 4 años fuera de su horario, trajo hace unas semanas a primera línea una cuestión de la que generalmente preferimos no hablar, la de los cuidados paliativos.
Sucede con aquello que tiene que ver con la muerte, a pesar de ser este un acto que tarde o temprano afecta a todas las personas. «Creemos que se puede hablar de la muerte sin hacer un drama, que se puede vivir la muerte de mejor manera», sentenciaba ayer Nere Erkiaga, de Hil Argi Elkartea, como colofón a un Curso de Verano de EHU que durante dos jornadas ha abordado el aquí y ahora de los cuidados paliativos, «ese derecho tan desconocido», con el foco centrado en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.
El cierre del programa consistió en una mesa redonda en la que Naomí Hasson, enfermera de paliativos y presidenta de la sociedad Arinduz, fue la encargada de lanzar las preguntas; mientras que las respuestas corrieron a cargo de Iñaki Peña, responsable de Cuidados Paliativos del Hospital de Arrasate, y Alberto Meléndez, que ocupa un cargo similar en el Hospital de Txagorritxu (Gasteiz).
Meléndez indicó que lo ocurrido con Sánchez Etxaniz le recordó el célebre cuento del traje del emperador, que desfila desnudo, pero nadie ser atreve a decírselo. «Igual se nos ha caído la venda de los ojos. Actuaciones como la de Jesús hay muchas, y así se han ido tapando las carencias. Tenemos cosas muy buenas, pero otras francamente mejorables», señaló.
Y celebró que se esté «perdiendo el miedo a hablar», porque si no se identifican los problemas no se pueden solucionar, y si no se solucionan «luego la gente lo sufre».
Iñaki Peña detecta cierto «relajamiento», y subrayó que la de los cuidados paliativos «es una medalla bonita de ponerse, pero falta que los que hacen las leyes crean que esto es importante de verdad». Además, lamentó las dificultades con las que se topa la ciudadanía frente a la atención social. «Es descorazonador lo que cuesta todo».
TRES PLANETAS DIFERENTES
Ambos coincidieron en que, ante la falta de una normativa clara, el factor humano tiene gran influencia en el «recorrido» del paciente. «Lamentablemente, lo marca quien está de guardia», indicó Peña, quien puntualizó que, además, «los tres territorios somos como tres planetas diferentes», con aspectos que funcionan muy bien en un herrialde y no tanto en otros, y viceversa.
Alberto Meléndez ahondó en esta cuestión, señalando que los servicios «son ‘persona-dependientes’», en el sentido de que evolucionan o no dependiendo de los profesionales que coinciden en ese grupo. Y a ello se suma que quienes han venido tirando del carro «ya nos vamos haciendo mayores», y el relevo brilla por su ausencia.
Una de las asistentes al curso corroboró este punto, al indicar que «estamos siempre los mismos en todos los sitios». El responsable de Txagorritxu recordó que los paliativos «no se consideran especialidad, así que no hay listas» de las que tirar.
Reconoció que esta rama no cuenta con el glamour ni el reconocimiento -social y económico- de otras especialidades, aunque tampoco le extraña porque «somos la sociedad más vieja de Europa y Osakidetza no reconoce la geriatría como especialidad».
«NO ES EL IDEAL PARA UNA CARRERA METEÓRICA»
«No vamos a competir con dermatología, cardiología o cirugía maxilofacial», citó como ejemplo. Y apostilló que trabajar en paliativos «no es el ideal de nadie que quiera hacer una carrera meteórica en la medicina. Trabajar en atención primaria o en paliativos es muy duro, porque te tienes que enfrentar al sufrimiento de la gente», constató.
Al respecto, Peña puntualizó que esta falta de vocaciones entre los médicos no se produce en Enfermería. Comentó que se necesita un perfil de «gente diesel», corredores de fondo. «En paliativos vamos en segunda marcha, en quinta y con las ventanas abiertas solo percibes ruido, si vas en segunda escuchas las cosas», explicó gráficamente.
Otra de las ideas que puso sobre la mesa Alberto Meléndez es la preparación hospitalaria para acoger a personas en la fase final de su vida. «Si más de la mitad de la gente muere en un hospital, el hospital tendrá que aprender».
Por ejemplo, llamó la atención sobre el hecho de que «entre las 7.00 y las 13.00 el paciente se ve sometido a una actividad frenética, y de 13.00 a 7.00 se pasa horas mirando al techo o viendo una televisión que tiene que pagar».
En la recta final, la moderadora Naomí Hasson preguntó a ambos qué pedirían en una hipotética carta a los Reyes Magos, y coincidieron en reivindicar «una ley de cuidados paliativos, parecida en la práctica a la ley de eutanasia. Solucionaría parte de los problemas. La ley de eutanasia era necesaria, pero es una proporción minoritaria de la sociedad la que opta por ella».

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