Mozos y pastores sudan frío para llevar a Caminante hasta corrales
El segundo encierro de las fiestas fue angustioso tras romperse la torada y quedar un morlaco, Caminante, rezagado del resto. A pastores y mozos les llevó más de tres minutos y la asunción de grandes riesgos conseguir que el cebadita terminara la carrera.

Cinco minutos y 22 segundos duró el segundo encierro sanferminero, con los Cebada. El responsable fue Caminante, un morlaco negro de 575 kilos que tuvo que ser llevado a los corrales casi metro a metro por los corredores tras quedarse rezagado a mitad de Estafeta. Fueron casi tres minutos conteniendo la respiración. Hubo dos heridos por asta de toro, aunque leves, y ocho traslados a hospitales.
Corredores y pastores estuvieron brillantes para impedir una desgracia, turnándose ante la cara del toro para ir marcándole el camino e impedir que diera marcha atrás. Sin olvidar a los cabestros, cuya llegada resultó decisiva cuando Caminante amenazaba con volverse para Estafeta.
Afortunadamente, las embestidas del morlaco no tuvieron excesiva energía. El mayor percance fue la embestida al cabestro que llegaba detrás, ya casi en el callejón.
Antes, en el momento de quedar rezagado, volteó a un joven, pero sin cebarse luego. Se fijó más en las tablas del vallado que en los mozos con los que compartía calle.
Si no hubiera sido por Caminante, la noticia habría sido la proliferación de pequeños montones en varios tramos. Uno, en la parte derecha de la Bajada de Javier; otro, en la bajada al callejón; uno más en el «túnel»... O había más corredores de lo habitual o el terror a los Cebada se hizo notar en forma de caídas.
A la habitual preocupación por la historia sangrienta de los Cebada Gago se le sumó un plus de inquietud por su comportamiento en los corrales del Gas en los días previos.
El sábado, mientras el resto de manadas descansaba plácidamente, en su habitáculo los visitantes encontraron espectáculo de alto voltaje: peleas entre varios toros, con uno de ellos muy agresivo, e incluso un morlaco montando a otro. Nerviosismo que se extendía a los corredores que cada año se pasan por los corrales de Arrotxapea para espiar a sus contrincantes.
Los pelajes del grupo eran preciosos, con negros, castaños y cárdenos, uno de ellos casi blanco a simple vista. El peso, en la línea Cebada Gago, no muy alto. Asi, Cotorrito dio en la báscula 520 kilos, y Campero y Avanto, 545. Los más fornidos: Puntero, con 570, Caminante, 575, y Lioso, 580.

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan
