Yates gana la primera etapa de montaña y Healy le roba el amarillo a Pogacar
Ben Healy (EF Education) es el nuevo líder del Tour de Francia en una primera etapa de montaña en la que los corredores eclipsados por la lucha Pogacar-Vingegaard se reivindicaron. La etapa se la llevó Simon Yates (Visma).

El primer contacto serio con la montaña, ya en la décima etapa del Tour, resultó espectacular al cuajar una fuga muy potente. En la meta de Puy de Sancy se impuso Simon Yates por delante de Thymen Arensman y Ben Haley, pero este último fue el gran beneficiado, al arrebatar el maillot amarillo a Pogacar por 29 segundos.
Yates (Bury, 32 años), héroe del Giro 2025 y ganador de la Vuelta 2018, fue el más listo de la escapada del día. Atacó a 3,5 kilómetros de la cima y llegó a la línea de meta en solitario.
Seis años después Yates volvió al podio del Tour, tras ganar dos etapas en 2019. Esta vez, con el Giro reciente, conquistó la cima volcánica con 9 segundos sobre el neerlandés Thymen Arensman (Ineos) y 31 respecto a Healy. El irlandés esperó impaciente en meta.
Healy estaba en la general a 3:58 de Pogacar y vio cruzar al esloveno a 4:51 en compañía de Vingegaard. Ya era el primer irlandés líder del Tour desde que lo fue Stephen Roche en 1987. A continuación pasó Remco Evenepoel, a 4:57.
Jugada perfecta para Pogacar. Perder el maillot amarillo le dará al menos tres días sin compromisos con la ceremonia del podio, y con el descanso por medio podrá recuperar energías propias y del equipo, mermado desde la retirada del portugués Joao Almeida.
ESCAPADA BRUTAL
En los 165 kilómetros de recorrido el grupo tuvo que pasar ocho puertos, todos de segunda categoría salvo uno de tercera, además de alguna otra subida fuerte que quizás hubiera merecido ser puntuable también.
La etapa estuvo marcada por una fuga de nivel, en la que entraron un buen número de escaladores y gente con aspiración quizás no a ganar la vuelta, pero sí a podium: Simon Yates, Ben Healy, Lenny Martinez, Michael Storer, Quinn Simmons y Ben O’Connor. Junto a ellos, Victor Campenaerts, Valentin Paret Peintre, Alex Baudin, Thymen Arensman, Pablo Castrillo, Michael Woods, Joe Blackmore y Anders Johannessen.
La escapada cogió un margen amplio sobre el pelotón de Pogacar y Vingegaard: cinco minutos que se mantuvieron muy estables. El más interesado en que prosperara era Ben Healy, que si bien ya logró su etapa hace cuatro días veía a tiro el maillot amarillo, todo un premio gordo a sus 24 años. Así que fue el pequeño irlandés quien más carne puso en el asador, y con éxito.
A diez kilómetros del final, al coronar el penúltimo puerto de la jornada, Croix Saint-Robert (5,1 kilómetros al 6,4%), la diferencia no solo no mermaba sino que crecía a seis minutos sin que atrás UAE pareciera muy preocupado por desvestir el amarillo a Pogacar. La victoria de etapa se la iban a jugar cinco supervivientes de la escapada, el incansable Healy, siempre dando la cara en cabeza, de ambición ilimitada, Simon Yates, Arensman, Storer y O’Connor.
Dos incógnitas quedaban por despejar en los últimos 3,3 kms al 8% hasta la meta de Puy de Sancy, el ático del Macizo Central, a 1.885 metros de altitud. La primera la despejó Yates, haciendo valer sus dotes para la escalada, con un ataque a 3,5 km que en principio respondió O’Connor, pero otro arreón a 2,2 le dejó despejado el camino hacia la gloria.
La segunda tuvo a Healy de protagonista. Merecida recompensa para el ciclista nacido hace 24 años en Kingswinford, el mismo que despertó de un sueño «desde niño» ganando la sexta etapa en Vire Normandia. Se metió en la fuga, trabajó a destajo, se dejó el alma hasta el último metro y Pogacar y compañía echaron una mano firmando tablas. Un maillot amarillo logrado a pulso. En honor de Stephen Roche, el héroe de 1987.
Haley tuvo energía todavía para ser tercero y ganar cuatro segundos de bonificación.
Atrás, por si quedaba alguna duda, Tadej Pogacar demarró para intentar distanciar a Vingegaard y Evenepoel, pero el danés se le enganchó bien. El arreón estuvo a punto de servirle al esloveno para mantener el liderato, pero finalmente el maillot cambia de manos. Y a Pogacar no se le veía precisamente feliz...
Hoy toca descanso, mañana será de transición y a partir del jueves llegan los Pirineos.

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