Silenciar la disidencia: cómo Japón margina a los partidos pacifistas
El Partido Socialdemócrata japonés, defensor del pacifismo y de los derechos sociales, ha sido excluido del debate político televisado. Una estrategia que se enmarca en un giro autoritario que busca, según la senadora Yūko Ōtsubaki, invisibilizar las voces críticas con el rearme, y alerta sobre la deriva militarista del país y el silenciamiento de las minorías políticas.

En la campaña a las elecciones a la Cámara Alta del Parlamento japonés que se celebran hoy, la senadora Yūko Ōtsubaki, del Partido Socialdemócrata, ha vuelto a denunciar lo que considera una exclusión sistemática de los debates y espacios mediáticos oficiales. Mientras su país se adentra en una nueva etapa de rearme, con presupuestos récord en Defensa y creciente subordinación a la estrategia geopolítica de EEUU, su voz pacifista y feminista apenas encuentra espacio en los grandes medios.
Aunque mantiene representación parlamentaria, ha sido vetado del debate electoral organizado por el influyente Club de Prensa de Japón, que dice que la formación no cumple los requisitos mínimos de apoyo popular. Sin embargo, Ōtsubaki sostiene que es una decisión política: «No creo que nos hayan excluido solo por nuestras posiciones; estos criterios se establecieron para excluir al Partido para Proteger al Pueblo de la NHK (la televisión pública), pero es evidente que se han impuesto para reducir la visibilidad de partidos incómodos y el Partido Socialdemócrata ha sido arrastrado por esa lógica». «Primero fue la NHK la que comenzó a excluir a los pequeños partidos fuera de los períodos electorales y ahora esta tendencia se ha ido extendiendo entre los medios», denuncia.
Ōtsubaki, una de las pocas electas que se oponen frontalmente al actual rumbo militarista de Japón, defiende una agenda centrada en los derechos sociales, laborales, el feminismo y la paz. En su campaña, ha criticado el aumento del gasto militar, el deterioro de las condiciones laborales, la discriminación estructural que sufren las mujeres y el endurecimiento de las políticas contra residentes extranjeros. Aunque su mensaje encuentra eco en ciertos sectores sociales, especialmente entre jóvenes y colectivos progresistas, su presencia en los medios sigue siendo marginal.
Su partido mantiene su campaña a pie de calle y en redes sociales, donde conecta sobre todo con jóvenes críticos con el sistema y con sectores de la sociedad que no se sienten representados por el discurso oficial. Ōtsubaki insiste en que la democracia se debilita si los medios actúan como filtros ideológicos y no como garantes del pluralismo: «Excluir a los partidos pequeños es privar a la ciudadanía de su derecho a estar informada. Como consecuencia, los medios influyen de forma desproporcionada en el comportamiento electoral y pueden llegar a manipularlo. Eso hará que, con el tiempo, la sociedad pierda la confianza en ellos», relata.
ESTA DISONANCIA ENTRE LA RELEVANCIA DEL MENSAJE Y SU EXCLUSIÓN DE LA ESFERA PÚBLICA
refleja una tendencia preocupante en la democracia japonesa. La senadora alerta de que muchas personas recurren a las redes sociales para informarse y compartir contenidos de las campañas de los partidos minoritarios. Sin embargo, lejos de celebrar esta descentralización informativa, Ōtsubaki muestra cautela: «En las redes abundan las noticias falsas, que impactan negativamente en las decisiones de los votantes. Además, el discurso xenófobo se está expandiendo y debería ser responsabilidad de los medios contrastar la información y aportar hechos. Esa sigue siendo una función esencial del periodismo tradicional», asegura.
El activismo del Partido Socialdemócrata, que vincula derechos laborales con pacifismo, también sufre las conse- cuencias de esta marginación mediática. Aunque, por su reducido tamaño, Ōtsubaki no considera que su formación sea un blanco directo de ataques, reconoce que la falta de visibilidad provoca la pérdida de debates y mensajes esenciales para la sociedad. Esta ausencia contribuye, afirma, al giro hacia la derecha que atraviesa Japón, reflejado en el endurecimiento de las políticas contra residentes extranjeros y otras medidas restrictivas que no reciben la atención ni el cuestionamiento que merecen, porque las voces críticas quedan silenciadas.
LAS ELECCIONES SE CELEBRAN EN UN CONTEXTO DELICADO PARA EL GOBIERNO DE SHIGERU ISHIBA.
Aunque su agenda de rearme y crecimiento económico ha recibido el respaldo de los sectores conservadores, el Ejecutivo llega a la cita debilitado por recientes escándalos de corrupción en el PLD y una creciente frustración ciudadana ante la «crisis del arroz», que ha generado protestas por la escasez y el aumento de precios. La votación no solo renovará parte del Senado, sino que servirá como termómetro del descontento social frente a un modelo cada vez más autoritario, excluyente y desconectado de las preocupaciones cotidianas de la gente.

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político

«Basoez hitz egiten dute, baina basoa suntsitzen dute landaketa sartzeko»

«Dirigiremos Venezuela hasta la transición», proclama Trump

Iban Apaolaza presoa hilik aurkitu dute Aiako Harrian
