Giulio Ciccone obtiene provecho de la anarquía estratégica del UAE
Después de retirarse en el pasado Giro como consecuencia de una caída, el ciclista de Chieti dejó claro en Donostia que ha recuperado su mejor estado de forma y demostró una mayor frescura que sus rivales para dar el golpe mortal en las empinadas rampas de un Murgil que volvió a ser el lugar estratégico donde se decidió la carrera.

Giulio Ciccone fue el más fuerte y el más listo. Supo forzar el ataque definitivo a falta de poco más de un kilómetro para coronar Erlaitz y también sacar tajada de una estrategia de UAE un tanto anárquica en la parte más dura de Murgil, donde forjó su victoria.
Hasta esos momentos decisivos, los favoritos dejaron hacer a las aventuras de otros compañeros, sabedores de que el único puerto de primera de la jornada iba a ser el lugar clave para romper la carrera. Julen Arriolabengoa (Caja Rural) y Gotzon Martín (Euskaltel-Euskadi) se metieron en un grupo formado por hasta una docena de corredores que dispuso hasta de dos minutos de diferencia.
Esa fuga se dinamitó en las rampas iniciales de Jaizkibel, donde primero Darren van Bekkum (Astana), que se disolvió como un azucarillo a las primeras de cambio, y después Mats Wenzel (Kern Pharma) y Jordan Labrosse (Decathlon) se colocaron en cabeza.
Por detrás, Lucas Plapp (Jayco) también probó suerte saltando del pelotón, todavía adormilado a la espera de las dos ascensiones finales. El australiano fue recortando diferencias, hasta dar alcance a Wenzel, no así a Labrosse, que cruzó primero Jaizkibel, si bien los tres se fusionaron ya en el vertiginoso descenso.
Dicho trío comenzó Erlaitz con algo más de un minuto de ventaja sobre el bloque principal de candidatos al triunfo, que aquí sí que se puso las pilas para reventar la carrera. El primero en romper las hostilidades fue Primoz Roglic (Red Bull), quien entraba en todas las quinielas para hacerse con la victoria final.
Sin embargo, el esloveno no pudo despegar a sus máximos rivales, que se adhirieron como lapas a su rueda, pero su cambio de ritmo sí que hizo mucho daño sobre otros pretendientes, caso de Juan Ayuso (UAE), además de Ion Izagirre (Cofidis) y Pello Bilbao (Bahrain), gran protagonista en la edición de 2023.
Uno de los momentos clave de la prueba llegó a 1,2 kilómetros de la cumbre del explosivo puerto, cuando Ciccone decidió tomar la iniciativa y realizar la criba definitiva. En primera instancia, un sorprendente Jan Christen (UAE) y Maxim van Gils (Bora) le aguantaron el arreón y, poco después, Isaac del Toro (UAE) y Roglic se sumaron al selecto grupo.
DUETO DE CALIDAD
No contento con la selección, el mexicano apretó el paso a 300 metros de coronar y solo Ciccone pudo responder al reto -a buen seguro, Roglic se lamentó a posteriori de no hacer el esfuerzo-, formando un dueto de mucha calidad que abrió hueco en la bajada sobre un grupo de nueve ciclistas: Roglic, Christen, Van Gils, Plapp, Leo Bisiaux (Decathlon), Neilson Powless (EF), Christian Scaroni (Astana) y los Visma Tiesj Benoot y Cian Uijtdebroeks.
Poco a poco, la diferencia fue in crescendo, con Del Toro y Ciccone colaborando en los relevos, conscientes de que podían jugarse el triunfo a la espera de lo que sucediese en Murgil. La brecha rondó en torno al minuto cuando ambos entraron de nuevo en las calles de Donostia y afrontaron el último escollo del día.
De nuevo, Roglic intentó con los primeros desniveles tratar de enjugar la distancia con la cabeza tirando del grupo perseguidor, pero el error cometido por su parte ya no le dio margen de maniobra. Sorprendentemente, quien sí protagonizó un tirón descomunal fue Christen, ataque solo justificado por sus enormes piernas, no tanto por llevar por delante a un compañero.
Pero lo que realmente resultó insólito no solo fue el que alcanzó al dueto en tiempo récord, sino que, al llegar a su altura, soltó otra embestida que descolgó a Del Toro, demostrando que el de Ensenada había gastado más fuerzas de las necesarias para estar fresco en los instantes decisivos.
Al ver el desfallecimiento de su compañero Christen paró, pero el mal para UAE ya estaba hecho. Ese impasse lo aprovechó Ciccone para contraatacar, una progresión para la que el helvético no tuvo aliento, forjando así el transalpino su posterior victoria.
El conjunto de los Emiratos pasó en un abrir y cerrar de ojos de poder tener controlada la carrera con dos ciclistas y muchas posibilidades de llevarse el gato al agua tras franquear Murgil, a perder todas sus opciones de éxito por una estrategia o toma de decisiones particulares -sus responsables son los que deberán arrojar luz sobre ello- difícilmente entendible.
De ello se valió Ciccone para lanzarse a tumba abierta a la conquista de su primera gran clásica, aunque no sin esfuerzo. Muy cansado por llevar el peso de la prueba durante su tramo definitivo, los dos últimos kilómetros se le hicieron interminables, con Christen resoplando en su nuca, aunque siempre supo conservar una ventaja en torno a los 10 segundos.
El ciclista de la región de los Abruzos incorpora a su palmarés el mayor éxito en lo que lleva de la presente temporada, después de tener que retirarse en el pasado Giro y no haber competido hasta ayer en Donostia, demostrando más frescura que sus rivales.
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