Hiroshima clama por el fin de las armas nucleares 80 años después
La ciudad nipona de Hiroshima conmemoró el 80 aniversario del primer bombardeo atómico de la historia, una tragedia perpetrada por EEUU, que aún no ha emitido una disculpa oficial. La ciudad instó a la comunidad internacional a alcanzar un consenso para poner fin a las armas nucleares. En el acto participaron cinco potencias nucleares, entre ellas Washington e Israel.

La ciudad japonesa de Hiroshima conmemoró ayer a las víctimas del devastador bombardeo atómico perpetrado por EEUU hace justo 80 años, un ataque nuclear que se saldó con unos 140.000 muertos y que precedió a otro bombardeo idéntico contra Nagasaki, donde, solo tres días después, se registraron otras 74.000 víctimas mortales.
La localidad celebró un minuto de silencio a primera hora de la mañana en recuerdo a los fallecidos y heridos de aquel 6 de agosto de 1945, poco antes de que la Segunda Guerra Mundial llegara a término, y reivindicó un «mundo libre de armas nucleares» para evitar que este tipo de ataques se repitan en el futuro.
El alcalde de Hiroshima, Matsui Kazumi, dio el pistoletazo de salida a los actos de ayer con un discurso en el que destacó el papel de los supervivientes, conocidos como hibakusha, y pidió «nunca rendirse» para lograr «completa abolición de las armas nucleares», una frase acuñada por el superviviente Sunao Tsuboi, fallecido en 2021 a los 96 años y que dedicó su vida a hacer campaña por la abolición de las armas nucleares.
«Debemos hacer que el deseo de abolición nuclear sea el consenso de la sociedad civil», aseveró durante un evento al que asistieron líderes de más de un centenar de países de todo el mundo, así como supervivientes y activistas. En concreto, unas 55.000 personas de 120 países y regiones participaron en la ceremonia por la paz, lo que supuso una representación diplomática récord a pesar de los 35 grados y advertencias por posibles golpes de calor por la mañana. Israel, Palestina y Ucrania estuvieron entre los países participantes. Rusia no asistió, a pesar de haber sido invitada tras un veto de tres años.
También hubo presencia de otras potencias nucleares: Gran Bretaña, Estado francés, y EEUU, que se resiste a pedir perdón por las miles de muertes que ocasionaron sus ataques nucleares. India también participó, -al igual que Israel, no firmante del Tratado de No Proliferación nuclear-.
En este sentido, Kazumi apostó por el «diálogo» en vez de la «posesión» de armas nucleares, especialmente a medida que aumenta la tensión a nivel geopolítico entre las principales potencias mundiales. «En algunos países, los responsables políticos incluso aceptan la idea de que las armas nucleares son esenciales para la defensa nacional», lamentó, al tiempo que instó a «adquirir el espíritu pacifista de Hiroshima y debatir un marco de seguridad basado en la confianza».
LOS «HIBAKUSHA»
La Campana de la Paz resonó en el Parque Memorial de la Paz de la localidad durante el minuto de silencio observado a las 8.15 hora local (1.15 en Euskal Herria), la hora exacta a la que la bomba “Little Boy” fue lanzada por el bombardero Enola Gay sobre la ciudad, causando la muerte instantánea de unas 70.000 personas, cifra que se duplicaría a finales de 1945.
El 80 aniversario del bombardeo atómico resulta especialmente relevante este año, ya que es el primero en el que el número total de supervivientes de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki reconocidos oficialmente ha descendido por debajo de los 100.000 por primera vez desde que comenzó el sistema de certificación en 1957. Fue ese año cuando el Gobierno nipón comenzó a conceder ayudas a los afectados. Unas ayudas que únicamente reciben los supervivientes que rondan los 85 o 90 años; a los hibakusha de segunda generación, que oscilan entre los 50 y 60 años, se les han denegado, pese a haber contraído dolencias derivadas de la bomba atómica.
POSICIÓN DE JAPÓN
El primer ministro del país, Shigeru Ishiba, aseguró que Tokio busca «liderar los esfuerzos a nivel internacional para lograr un mundo sin armas nucleares», si bien evitó nombrar a EEUU de forma directa en relación con el bombardeo.
No obstante, y aunque Japón se encuentra bajo el paraguas nuclear estadounidense, descartó que Washington vaya a «compartir» este armamento, dada la voluntad de Japón de «respetar sus principios». «Hace 80 años, una bomba atómica explotó, dejando miles de pérdidas en vidas humanas. Aquellos que sobrevivieron han vivido una agonía que no se puede describir», lamentó, según informaciones del diario “The Japan Times”.
«No debemos repetir nunca el desastre que supusieron Hiroshima y Nagasaki. Es nuestra misión como único país del mundo que ha sufrido ataques nucleares, y tenemos que presionar al mundo para lograr que se mantengan los principios de no proliferación nuclear», aseveró.
De fondo, procedentes de fuera del recinto del acto, podían escucharse consignas de protesta de manifestantes en contra de las armas nucleares.
MAYOR RIESGO QUE NUNCA
La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) aprovechó la efeméride para advertir de que el riesgo de que se utilicen armas atómicas es mayor ahora que nunca antes, debido a las tensiones y conflictos vigentes.
«El riesgo de uso de armas nucleares es más alto ahora que nunca, tenemos una serie de confrontaciones y conflictos que involucran a estados poseedores de armas nucleares», explicó la directora ejecutiva de ICAN, Melissa Parke, en una entrevista con Efe.
Premiada con el Nobel de la Paz en 2017, la organización considera especialmente preocupante el discurso de que las armas nucleares pueden utilizarse de forma táctica: «Tenemos que recordar que las bombas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki serían descritas hoy como armas nucleares tácticas», añadió.
MENSAJE DE LA ONU
El secretario general de la ONU, António Guterres, resaltó que, hace 80 años, «el mundo cambió para siempre». «Miles de vidas se perdieron y la ciudad fue reducida a cenizas. La humanidad cruzó un punto de no retorno, así que hoy recordamos a los que no están y mostramos nuestro apoyo a las familias», dijo en un comunicado.
«Queremos también honrar a los valientes supervivientes, cuyas voces se han convertido en una fuerza moral para lograr la paz a pesar de que cada vez son menos. Este año también se cumplen 80 años del nacimiento de Naciones Unidas, y debemos recordar que fue creada para evitar la guerra y apostar por la humanidad», agregó Guterres.
Sin embargo, admitió que hoy en día «el riesgo de un conflicto nuclear está creciendo a medida que se erosiona la confianza». «Las divisiones geopolíticas aumentan, y las mismas armas que trajeron la devastación a Hiroshima y Nagasaki están siendo utilizadas como herramientas de coacción», lamentó.
«Los compromisos deben llevar a un cambio real que permita reforzar el régimen de desarme global y reafirmar la importancia del Tratado de No Proliferación Nuclear», señaló, al tiempo que instó a «trabajar para erradicar la amenaza de las armas nucleares».
EHU firma la declaración por la Paz
El rector de Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), Joxerramon Bengoetxea, firmó ayer el manifiesto en favor de la paz junto a las y los rectores de otras diez universidades de Hiroshima, Tokio, Leipzig, Taiwán, Malasia, Italia, Polonia y Suecia. La firma se llevó a cabo en el campus HU-
Higashisenda, en el 80 aniversario del lanzamiento de la bomba nuclear.
Las universidades firmantes de la Declaración por la Paz se comprometen a promover la colaboración entre universidades para profundizar en la cultura de la paz a través del intercambio del estudiantado y personal investigador.
El rector de la EHU, además de recordar el 88 aniversario del bombardeo de Gernika, subrayó la importancia del ejercicio de memoria llevado a cabo durante las últimas décadas por ambas ciudades. «Es algo que compartimos en Euskal Herria, no solo por Gernika, sino por todos los acontecimientos que sucedieron a continuación», afirmó.
«La ciudadanía vasca pasó por la dictadura y también por los años de violencia que duraron a lo largo de la larga transición», recordó. En este sentido, añadió que «las universidades estamos obligadas a hacer lo que esté en nuestras manos para que no se repita y para que no se olvide de lo sucedido».
Bengoetxea aprovechó el acto para denunciar la masacre en Gaza y para reivindicar la necesidad de una respuesta internacional. El rector también asistió a la Ceremonia del Memorial de la Paz, que se celebró el mismo día. GARA

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