Ramón SOLA
DONOSTIA

Oñati alojará a los malienses que dormían en la calle en Donostia

Diputación de Gipuzkoa y Ayuntamiento de Donostia anunciaron una solución para decenas de migrantes malienses que llevan casi dos semanas viviendo en la calle en Amara Berri: serán alojados en Oñati, mientras el Gobierno español, al que critican, decide sobre el asilo.

Los migrantes malienses, en los soportales de una plaza en Amara Berri.
Los migrantes malienses, en los soportales de una plaza en Amara Berri. (Gorka RUBIO | FOKU)

Decenas de solicitantes de asilo de Mali serán alojados en un recurso habitacional en Oñati, con capacidad para 50 personas. Según supo GARA, serán atendidos por la Cruz Roja. Quienes les apoyaban y prestaban atención en el barrio de Amara Berri consideran que es una salida satisfactoria a una situación indigna.

Durante dos meses, estas personas habían sido asistidas básicamente por vecinos y entidades sociales, que les han brindado ropa, comida o mantas. La convivencia no ha generado ningún problema, sino más bien al contrario.

En los últimos días incluso los migrantes malienses habían realizado actos de agradecimiento, con música y té de su país. Este medio de comunicación pudo conversar con algunos de ellos el martes y constatar que se sentían satisfechos con el trato recibido en el barrio, aunque algo desesperados por la falta de solución a su situación.

La falta de una salida digna para estas personas había salpicado el inicio festivo de este sábado en Donostia, puesto que una de las entidades encargadas previamente para lanzar el cañonazo es la asociación vecinal Amara Berri, que el miércoles dejó claro que lo iba a hacer «sin talante festivo» y «defraudada» por la pasividad de las instituciones.

Las instituciones que dirigen Eneko Goia y Eider Mendoza dieron por fin el paso y asumieron su responsabilidad. Ayuntamiento de Donostia y Diputación de Gipuzkoa afirmaron que actúan «con urgencia, aunque de forma provisional, para evitar situaciones de desprotección, ante la falta de recursos y respuesta del Gobierno español».

La solución adoptada consiste en habilitar un «recurso de alojamiento» en Oñati (al parecer cerca de Arantzazu) que tiene una capacidad para 50 personas, que serían más o menos las que actualmente «viven» en la plaza Cofradías Donostiarras.

Las dos instituciones vascas no ocultaron su malestar con «la insuficiencia del sistema estatal de acogida, que está dejando en una situación de vulnerabilidad a decenas de personas migrantes».

Urgieron a que «el Gobierno español agilice los procedimientos y active los recursos necesarios para garantizar una acogida digna y evitar situaciones de desprotección».