50 jóvenes ayudan a recuperar los búnkeres franquistas en el Pirineo de Nafarroa
50 jóvenes voluntarios procedentes de diferentes territorios del Estado español se reúnen en Bera y Baztan para colaborar en las labores de recuperación de los búnkeres construidos durante la época franquista. La iniciativa busca preservar la memoria histórica y concienciar a las nuevas generaciones acerca de la violencia del régimen.

El proyecto “Frontera fortificada en el Pirineo Navarro” reúne desde el año 2017 alrededor de 50 jóvenes voluntarios para llevar a cabo labores de localización y recuperación de los búnkeres construidos durante el franquismo en diferentes localidades del Pirineo.
El objetivo del programa es el de proporcionar a los jóvenes, de entre 15 y 17 años, un espacio en el que aprender sobre memoria histórica, trabajar en equipo, relacionarse con personas de su edad procedentes de otras regiones e intercambiar valores de solidaridad, igualdad y respeto.
Este verano los campos de voluntariado juvenil se han establecido en Bortziriak y Gorramendi-Otsondo. La iniciativa, organizada por el Instituto Navarro de la Juventud y el Instituto Navarro de la Memoria, ha salido adelante con el apoyo de los ayuntamientos de ambas localidades y ha reunido a dos tandas de jóvenes, 24 en Bera y 25 en Baztan.
Las labores de recuperación de los búnkeres ubicados en Bera comenzaron a desarrollarse el día 1 de agosto y terminaron el viernes 15.
Los participantes eran originarios de Nafarroa, pero también había jóvenes de otros territorios vascos, además de Andalucía, Aragón, Castilla y León, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana.
Los jóvenes estuvieron realizando trabajos de limpieza y documentación de algunas de las edificaciones que se encontraban en la frontera, cerca del río Bidasoa. Para llevar a cabo estas labores, los adolescentes recibieron explicaciones para aprender sobre la historia de las fortificaciones, pero también disfrutaron de actividades de ocio.
En cuanto al equipo que se encuentra en Baztan, las labores de recuperación comenzaron ayer y continuarán hasta el día 30 de agosto.
Por primera vez desde que se puso en marcha este proyecto, los participantes recibirán una certificación por parte del Instituto Navarro de la Juventud. A través de la Red Reconoce, se acreditará a los jóvenes la adquisición de habilidades realizando las labores de limpieza y restauración de los búnkeres para preservar la Memoria Histórica. El certificado evaluará también competencias adquiridas, como el trabajo en equipo y la resolución de conflictos.
FRONTERAS DE HORMIGÓN
Las edificaciones que se encuentran en el lado sur de la frontera entre los Estados español y francés fueron levantadas tras la guerra, en la época franquista. Estaban pensadas para servir como defensa (con espacio para ametralladoras y cañones), pero también como refugio. Su propósito era el de prevenir una eventual invasión aliada o republicana a través de los Pirineos, situación que finalmente no llegó a suceder.
Actualmente, la frontera que separa Ipar y Hego Euskal Herria cuenta con cerca de 2.000 fortificaciones que quedaron en desuso y fueron abandonadas.
El programa “Frontera fortificada en el Pirineo Navarro” se planteó a través de campos de voluntariado con actividades pensadas para fomentar la participación activa de los jóvenes. Desde 2017 se han renovado búnkeres y barracones ubicados en localidades como Burguete, Igari, Erratzu, Bera, Lesaka, Eugi o Izaba.
Tal y como explicó recientemente en una visita a Bera la vicepresidenta Ana Ollo, «es de gran importancia que la juventud se comprometa a mantener viva la memoria de la violencia del régimen franquista, en un contexto como el actual de auge de fascismos y postfascismos».

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