Asier AIESTARAN
FÚTBOL - PRIMERA DIVISIÓN

El Alavés suma un punto de casta, trabajo y picardía ante el Atlético

Tras un comienzo trepidante con dos goles en 12 minutos, adelantándose el Atlético y empatando el Alavés de penalti, el encuentro fue un continuo toma y daca en el centro del campo sin apenas ocasiones de peligro.

Carlos Vicente celebra el gol del empate, tras marcar el penalti de listo que le sacó Tenaglia a Sorloth.
Carlos Vicente celebra el gol del empate, tras marcar el penalti de listo que le sacó Tenaglia a Sorloth. (Endika PORTILLO | FOKU)

El Alavés sigue a lo suyo. Tres jornadas y cuatro puntos: un triunfo, una derrota y ayer un empate contra un Atlético que sigue sin arrancar del todo. Un punto sumado gracias a la casta y el trabajo de una plantilla mentalizada de lo que le viene una temporada más.

El arranque del partido fue realmente vibrante. Con dos equipos muy agresivos en la presión, las dos primeras acciones de peligro se tradujeron en sendos goles.

Fue el Atlético el que se adelantó en el marcador a los 7 minutos. En una buena contra lanzada por Giuliano Simeone por banda derecha, tras pared con Sorloth, la jugada se enmarañó dentro del área, siendo el hijo del Cholo el que más pundonor mostró en el rechace para acabar lanzando un zurdazo a las redes pese a tocar Sivera el balón.

Giuliano, ex del Alavés, pedía perdón a la grada, pensando probablemente que tras abrir la lata los rojiblancos serían capaces de aumentar distancias jugando como más le gusta a los colchoneros, a la contra tras presión.

Pero el empate del Alavés llegó apenas cinco minutos después, en una jugada de listo de Tenaglia. En un córner favorable de los albiazules, el defensor argentino se adelantó a Sorloth, metiendo el pie justo antes que el noruego para que el ex de la Real cometiera el típico penalti que te deja con cara de circunstancias.

Toni Martínez y Carlos Vicente se las tuvieron para decidir quién ejecutaría la pena máxima, y fue el segundo el que se encargó de anotar el empate desde los once metros.

MÁS MIEDO, MENOS RITMO

Los dos equipos vieron las orejas al lobo de forma prematura, por lo que a partir de ese momento ambos conjuntos jugaron un metro más atrás y echando alguna mirada a su espalda. Eso hizo que la primera parte apenas tuviera un par de ocasiones más.

Por parte colchonera fue Giuliano Simeone el que firmó otra internada por banda derecha que no encontró rematador. Por parte babazorra, fue Diarra el que propició por banda izquierda una jugada peligrosa con varias opciones dentro del área que ningún alavesista acertó a rematar.

Por cierto, destacable primera parte del lateral zurdo, que fue la única novedad en el once de Coudet. Aunque sufrió bastante en defensa, se incorporó al ataque y tiró un par de caños que los aficionados aplaudieron a rabiar.

Tras mucha pelea y unas cuantas amarillas, el partido se fue al descanso con todo por decidir. Pero la segunda mitad resultó bastante decepcionante. Aunque el Atlético hizo ademán de ir hacia adelante, dejó en evidencia sus problemas para crear juego de ataque. Y el Alavés, centrado en defender, tampoco pudo acercarse a la meta de Oblak.

ATENCIÓN EN LA GRADA

Una segunda parte mediatizada por un problema de salud en la grada. Un espectador tuvo que ser trasladado al hospital en camilla, por lo que el juego estuvo parado diez minutos entre el 58 y el 67. Hasta el parón, la principal noticia había sido la lesión en el tobillo izquierdo de Diarra.

Y cuando se reanudó el choque, llegaron las mejores ocasiones del Atlético. El arreón colchonero coincidió con la entrada al verde de Antoine Griezmann. El ex de la Real demostró que tiene bastante más calidad que sus compañeros y en apenas un cuarto de hora generó tres acciones de peligro.

En el 76 puso un balón perfecto a Sorloth, cuyo testarazo despejó a la perfección Sivera. Y en la siguiente jugada, el propio Griezmann estrelló en la madera un balón cazado en el segundo palo tras un gran error del portero albiazul. Diez minutos después, el galo sacó una falta peligrosísima, obligando a Sivera a lucirse. Y a continuación llegó un disparo de Julián Álvarez.

Por suerte, el Alavés pudo capear el temporal y la recta final del encuentro, que se alargó hasta el minuto 105, no deparó más sustos. Incluso Denis Suárez pudo jugar sus primeros minutos como babazorro.