La cifra de víctimas de las bombas de racimo crece a nivel global
El número de víctimas por bombas de racimo ha aumentado en 2024 un 43% respecto al año anterior. Este armamento segó la vida de al menos 314 civiles, de las que el 42% eran niños y niñas. El uso de estas bombas que se disgregan en municiones más pequeñas está prohibido desde 2008, pero las grandes potencias hacen caso omiso.

Al menos 314 civiles murieron por bombas de racimo en 2024, un 43% más que en 2023. Este armamento, cuyo uso está prohibido por la Convención de Oslo de 2008, sigue utilizándose ampliamente en conflictos por todo el mundo, alerta el informe anual de la alianza de ONG Cluster Monitor Coalition (CMC).
Las bombas de racimo pueden ser lanzadas desde aviones o disparadas desde el suelo con cañones antes de explotar en el aire y dispersar municiones más pequeñas. Constituyen una amenaza duradera, ya que muchas de ellas no explotan en el momento del impacto sino que actúan como minas que pueden activarse años más tarde.
Ni Rusia ni Ucrania figuran entre los 112 Estados parte de la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008, que prohíbe su uso, transferencia, producción y almacenamiento. Estas bombas dejaron más de 1.200 muertos y heridos civiles en Ucrania desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, aunque el número podría ser mayor.
Los únicos otros dos países en los que se registraron ataques con este tipo de municiones el año pasado, Birmania y Siria, tampoco forman parte del tratado.
EEUU, que tampoco se ha adherido, provocó una ola de indignación cuando decidió en 2023 suministrar este tipo de armas a Ucrania.
De las víctimas reportadas en 2024, 257 murieron por ataques con bombas de racimo, mientras que 57 perdieron la vida tras la explosión de restos de este armamento, un problema que afecta de forma desproporcionada a niños y niñas, dado que representaron un 42% de las víctimas por este motivo el pasado año. Las cifras de víctimas reportadas son solo «la punta del iceberg», declaró Loren Persi, responsable de uno de los equipos del Observatorio.
SALIDA DE LITUANIA
El informe recoge con preocupación el hecho de que por primera vez en los 17 años de historia de la convención uno de los Estados parte se haya retirado de ella, cosa que hizo Lituania el pasado marzo, algo que según la coalición podría tener un efecto erosivo en el camino hacia el desarme global..
«Abandonar una convención que prohíbe el uso de armas indiscriminadas socava gravemente esta, con consecuencias catastróficas para el Estado del derecho internacional que protege a los civiles», destacó en un comunicado la directora de Cluster Monitor Coalition, Tamar Gabelnick.
En contraste con la retirada lituana, desde mediados desde 2023 se han unido a la convención tres países (Nigeria, Sudán del Sur y Vanuatu), lo que eleva a 112 los Estados que forman parte, y bajo el paraguas del tratado se ha logrado que ninguno de ellos haya usado bombas de racimo desde 2008.
NO FIRMANTES
Pese a todo, siguen sin adherirse a la convención potencias militares como Rusia, China, India y EEUU. Este último país, según el informe, ha realizado al menos siete transferencias de bombas de racimo a Ucrania (otro país no firmante), y en algunos casos transitaron por Alemania, un Estado que sí forma parte de la convención.
En el seno de la UE, tampoco forman parte de la convención los países bálticos, Finlandia, Polonia, Rumanía y Grecia, y en Latinoamérica siguen sin adherirse Brasil, Argentina y Venezuela.
La CMC calcula que 29 países están contaminados por restos de este armamento, incluyendo estados que forman parte de la convención como Afganistán, Alemania, Chile o Somalia.

«Que solo se permita comprar casas para vivir es legal, está sobre la mesa»

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»
