Resuenan muchas doloridas
En Zinemaldia se ha celebrado un acto organizado por CIMA la Asociación de Mujeres Cineastas en que se ha revelado que el sesenta y dos por ciento de las mujeres del sector audiovisual ha sufrido algún tipo de violencia sexual. Cifras escalofriantes. En “Nuestras voces”, actrices de actual relevancia han leído testimonios anónimos sobre casos que forman parte de un abominable catálogo de maneras de operar de un grupo de varones abusadores o violadores que, según se ha señalado, abarca desde directores famosos hasta técnicos, pasando por todos los gremios que tienen la oportunidad de perpetrar esa violencia, con los productores marcando un territorio muy abonado. Estas voces anónimas resuenan cada vez más en diferentes ámbitos de la Cultura, en algunos más significativos por su exposición pública, pero se dan casos en las artes escénicas, en sus escuelas de formación, en el mundo de música, que además es muy amplio y con asuntos de funcionariado entre medias y se desconoce en qué grado puede suceder en el mundo de las artes plásticas o en la literatura, pero hay denuncias y sospechas más que fundadas. Crece el reproche social sobre estos temas, pero existen huecos oscuros donde sobreviven estos comportamientos que juegan con las expectativas profesionales.

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