Pogacar agranda su leyenda con otro arcoíris y exhibición para el recuerdo
Hace un año Pogacar atacó a 100 kilómetros de meta para ganar su primer Mundial con una exhibición que parecía insuperable. Pues bien, este domingo arrancó a 105 para ganar y seguir alimentando la leyenda. Evenepoel fue plata y Healy bronce.

Tadej Pogacar no se cansa de ser Tadej Pogacar. Después de su victoria en el Tour, se habló y se especuló mucho sobre su cansancio físico y mental. Descansó, renunció a La Vuelta y se centró en el Mundial de Ruanda. Y este domingo volvió a exhibirse en un escenario durísimo. Remco Evenepoel fue segundo y Ben Healy tercero.
Además, este segundo maillot arcoiris consecutivo, tras el logrado hace un año en Zurich, ha tenido un especial sabor a venganza, después de que Evenepoel lo doblase la semana pasada en la prueba contra el crono. El flamenco, por contra, llegaba con ganas de doblete pero a lo largo de la prueba tuvo tanto momentos brillantes como desconexiones absolutas que, frente a Pogacar, son demoledoras.
El control siempre estuvo sobre el pelotón, donde la selección eslovena llevó el peso de la carrera.
En estas pruebas duras y tan largas, la de ayer tenía 267 kilómetros, los ciclistas suelen quedarse sin compañeros lejos de meta y controlar el gallinero es complicado. Así que Pogacar optó, como en muchas otras ocasiones, por esa máxima que dice que la mejor defensa es un buen ataque.
Así, en el Monte Kigali aceleró. Hace un año la gesta de Pogacar, atacando a 100 kilómetros de meta, fue calificada de «inigualable» e «insuperable». Pues bien, estas palabras no están en el volabulario del esloveno. A su rueda saltó Juan Ayuso, mientras que Evenepoel levantó el pie. Tampoco Ayuso pudo aguantar demasiado, al tiempo que Isaac del Toro lograba entrar desde atrás. Dos compañeros en UAE y amigos que se entendieron a la perfección mientras las fuerzas acompañaron.
PELEA POR EL PODIO
A 66 kilómetros, en la subida de Kigali Golf, Del Toro, que ya había mostrado debilidad en la subida anterior, dijo basta. El esloveno había tratado de ayudar a su rival hoy, pero compañero de equipo en UAE a alcanzar una medalla, pero llegó un momento en el que el mexicano no pudo más.
Por detrás, Evenepoel volvió a entrar en carrera, pero la diferencia ya superaba el minuto. El flamenco formó un quinteto de mucha calidad junto a Mattias Skjelmose, Tom Pidcock, Jai Hindley y Ben Healy en persecución. Se entendieron durante muchos kilómetros, pero las fuerzas también desaparecieron aquí. Hindley cedió en primer lugar, y poco más duró Pidcock.
Pogacar era inalcanzable y en la lucha por la plata y el bronce sobraba uno. Por detrás ya no eran una amenaza y los relevos dejaron de ser efectivos. Así, a 20 de meta, Evenepoel atacó en busca de la segunda plaza, sin respuesta por parte de sus rivales. Y finalmente, Ben Healy rompió a Skjelmose en la penúltima subida del día.
Los ciclistas llegaron de uno en uno y con unas diferencias más propias de hace muchas décadas (Tom Skujins, quinto, cruzó la meta a más de seis minutos y medio).
El ciclismo de esta década se corre a ritmo de Tadej Pogacar. Y esa velocidad solo la tiene él, que ya solo corre para saber hasta dónde puede ampliar su leyenda.
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