Beñat ZALDUA
RECONFIGURACIÓN DEL ORDEN MUNDIAL

Si hacen cosas fascistas quizás haya que llamarles fascistas

No suele haber punto medio. O se llama fascista con alegría a cualquiera, o la palabra se convierte en un tabú. El temerario ritmo con el que Donald Trump ha arrancado el año, sin embargo, obliga a revisar los adjetivos que empleamos para referirnos a lo que está ocurriendo en EEUU. Llamar a las cosas por su nombre es crucial para medir correctamente el tamaño de la amenaza. Y sí, es fascismo.

(Chip SOMODEVILLA | AFP)