Ramon SOLA

El cuento del PP feminista y el ministro-juez sensible

La dimisión de un máximo jefe policial por una violación sirve en la refriega política española lo mismo que una dana, un accidente de tren o una corruptela: mera munición. Pero visto desde Euskal Herria, no hay margen para hipocresías, ni de unos ni de otros. Desde el prisma vasco, no es igual, no debería ser igual. Pongamos algo de memoria recordando lo vivido más que fijarse en lo que cuentan.

(Luis JAUREGIALTZO | FOKU)